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Fue el segundo de Ibán un toro ovacionado fuertemente en su arrastre con el que Aguilar paseó un trofeo; detalles al primero dejÓ Iván Vicente y sin materia se encontró Víctor Barrio

Gloria eterna a "Camarín" y el valor de Alberto Aguilar

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FOTOGALERÍA: LUIS SÁNCHEZ OLMEDO


Se murmullaba entre los tendidos en el paseíllo la gran historia de "Bastonito”, un toro que hace ahora 25 años encumbró a César Rincón en esta catedral taurómaca. Y fue 40 minutos más tarde cuando un picador, Juan Carlos Sánchez, se topaba con la gloria de un toro bravo empujando a su peto. Lo hizo con fiereza, con humillación, con motor y con mucha, mucha bravura. Lo hizo "Camarín” con la gloria de su historia en sus entrañas y con dos puyazos, mucho mejor el segundo, entre los pitos del tendido a Alberto Aguilar porque no dejó entrar el toro al caballo. Y, mirándolo desde el punto de vista egoísta del propio torero, si Sánchez le propina una vara más, quizá no hubiese aguantado el de Ibán una faena de oreja.


Perfecta era la estampa del Bastonito primero, que humilló con voluntad y al ralentí en las verónicas de suave trazo de Iván Vicente, pero cantando justa la fuerza. Largo lo puso el de Soto al primer encuentro, con puyazo en la paletilla que hizo cojear al toro. Mejir la segunda vara, bien cogida y medida en la distancia. Bueno fue también el quite de chicuelinas y tafalleras de Alberto Aguilar, con el toro cantando calidad y pidiendo que le esperase mucho hasta el embroque. Pero se fue apagando poco a poco en la suavidad que le dio Iván, siempre buscando el toreo de gusto donde no ponía el animal la emoción, molestado por el viento y por la actitud defensiva de un toro sin raza que siempre buscó la tabla. Algún natural de buen trazo, algún derechazo de buena intención y una gran estocada fueron los argumentos de un digno Iván Vicente que no pudo, sin embargo, pasar de las palmas.


Con codicia, humillación y brío se fue el negro segundo tras las verónicas de Aguilar, encajado y dispuesto, enfilado en el remate de media abelmontada. Dura fue la primera vara, donde empujó y recargó el de Ibán con empeño. Y con boyantía se entregó a las tafalleras del quite de Alberto. Tuvo alegría para arrancarse en la segunda vara y empujar con fijeza en un tercio espectacular. Aún dio para una quite por chicuelinas de Víctor Barrio y un gran tercio de banderillas. Impositor y mandón fue el inicio por bajo de Aguilar, templado y firme. Codicioso y fijo el de Ibán, consciente Alberto de que ahí estaba su pan. Le ofreció trapo a diestras sin perderle el paso, exigiendo tanto que el animal lo notó, y ya no tenía tanta boyantía cuando llegó la mano izquierda. Hubo gusto y hubo encaje en la labor del madrileño, pero ya se había venido el toro a menos. Tanto que a la hora de matar, volcado en el morrillo, ya no era nadie, pero sí lo suficiente para cortar una oreja.


Tenía el castaño tercero la cara más seria que el remate, pero se movió, humilló y repitió en las verónicas del saludo de Víctor Barrio. Protestó este en el peto, repuchándose y cabeceando al sentir el palo. Sobresalió Manuel Larios en banderillas, clavando en la cara con exposición y seguridad. Sabía Barrio que el bravucón le iba a querer pegar bocados, y por eso se encajó con firmeza, pero le punteó la muleta en exceso, desluciendo la serie. Mejor al natural, con el viaje largo y emoción al repetir, pero le duró una tanda al segoviano; en la siguiente ya no embistió igual. Notable fue el final por abajo, sin eco en los tendidos por estar éstos de parte del toro. Pinchó y escuchó silencio.


El cuarto, espeso de hechuras y de expresión, no fue lo mismo en el capote de Iván Vicente ni en el caballo de turno. Le lanzó arreones al pecho a Lipi en banderillas. Fue costoso en la muleta, y hubo de imponerse por abajo el de Soto antes de ofrecerle para torear. Y le tragó y le limpió embestidas, y le marcó el camino con la muleta en el morro en una serie diestra de mucho valor para no ceder el paso. Luego fue un toma y daca, con el bicho tirando gañafones, viniendo por dentro y buscando talega. Le planteó solución Iván cruzando mucho, tapando la cara y tirando con firmeza, pero no le sirvió la porfía para sobreponerse a la reserva del animal. Silencio tras dos avisos.


Con tres verónicas notables saludó Aguilar el brío inicial del paletón quinto, que dejó sin remate el recibo cuando comenzó a pensarse las arrancadas. Rabioso acudió en corto al caballo en la primera vara, empujando primero y dejándose pegar después. Por chicuelinas galleó Alberto para dejarlo largo en el segundo encuentro, en el que se arrancó con alegría y campaneó con poder, saliendo mucho más atemperado para las tafalleras del quite de Víctor Barrio. Ni una broma tenía el toro en la muleta, y lo vio pronto Aguilar en una serie sobre la diestra de poder y de firmeza. Pero a la segunda supo el toro donde estaba el menudo torero y lo zarandeó dramáticamente sobre el pitón. De ahí para adelante fue todo defensa a navajazos del de Ibán y gallarda imposición de Aguilar, que vio cómo terminaba rajado primero y aplomado después el manso. Lo mató de estocada desprendida y escuchó una ovación.


Una larga cambiada de rodillas en el tercio le sirvió a Barrio para tomar contacto con el ímpetu inicial del cierraplaza, un castaño serio y montado que embistió pechugón en el saludo y también en el quite de Iván Vicente, después de una vulgar pelea en varas. Apreciaba la lluvia cuando Víctor brindó a la Infanta Elena. Arrastró los cuartos traseros el animal y luego perdió las manos, todo en la misma serie inicial del segoviano, que se encontró con un toro de llegada remisa, recorrido corto y sosa actitud de manso sin raza. De poco le sirvió la porfía con el reponedor y costoso castaño. Mal con la espada, escuchó silencio.


FICHA DEL FESTEJO


Plaza de toros de Las Ventas, Madrid. Feria de San Isidro, vigesimotercera de abono. Corrida de toros. Más de dos tercios de entrada.


Toros de Baltasar Ibán, desiguales de presencia y variados de tipo, con calidad en el fondovpero defensivo por carecer de raza y de fuerza; codicioso, boyante y bravo pero a menos el buen segundo; repetidor de humillación y cara suelta el bravucón tercero; costoso, reservón y a la caza el manso cuarto; manso y reponedor el rajado quinto; reponedor sin raza ni calidad el manso sexto.


Iván Vicente (lila y oro): ovación y silencio.


Alberto Aguilar (sangre de toro y oro): oreja y ovación.


Víctor Barrio (fucsia y oro): silencio y silencio.





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