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El resumen de una intensa primera semana de toros en Madrid (1)

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Esta primera semana de la Feria de San Isidro, la plaza de Madrid ha vivido momentos importantísimos eclipsados todos ellos por la gran tarde del pasado viernes, en la que el peruano Andrés Roca Rey salió a hombros la tarde de su confirmación de alternativa. Además, una oreja paseó Talavante, la corrida del martes fue suspendida, otro apéndice se llevó Paco Ureña un día más tarde, al igual que Morenito el jueves contando también la cornada de Gonzalo Caballero. Sin historia se arrastraron los festejos del sábado y del domingo, en los que ni el encierro de Flor de Jara ni el de Juan Pedro, ni siquiera los remiendos de San Martín, José Luis Marca y Conde de Mayalde lograron hacer el aperitivo del aficionado. Esto fue lo que ocurrió tarde a tarde. Te lo contamos aquí, en LA DIVISA.


La lluvia amenazaba la quinta corrida del abono isidril. La terna y el presidente decidieron esperar. Finalmente se anunció por megafonía que el festejo quedaba suspendido debido a las inclemencias meteorológicas. El ruedo estaba impracticable para que los matadores pudieran torear.


El miércoles Madrid vivió otra tarde de mucha lluvia, muy buena entrada, riesgo y dificultad para los toreros, gran incomodidad para los espectadores. Además, los toros del Torero son manejables pero deslucidos, salvo el último, muy bueno. A todo se sobrepone Paco Ureña: solo la espada le ha impedido abrir la Puerta Grande. Debe corregir este fallo. De todos modos, se confirma plenamente como un «torero de Madrid», algo muy difícil de conseguir. Manuel Escribano arriesgó, sobre todo en banderillas, pero no fructificó una actuación valiente y voluntariosa. Por su parte sin suerte anduvo un Iván Fandiño que se fue entre pitos de su actuación.


Las Ventas es una plaza para conocer y, sobre todo, para entender. El jueves lo hizo con un Morenito de Aranda que es gloria pura cuando le embiste un toro, un Gonzalo Caballero al que sólo le quedaba o salir a hombros o irse por la enfermería –desgraciadamente fue lo segundo- y un Capea que, a pesar de no embestirle los toros, no dio la mejor imagen de su carrera en Madrid. Morenito cortó la oreja del quinto ejemplar de la tarde, el único animal con opciones del encierro de El Ventorrillo. Por su parte, a El Capea se le vino cuesta arriba un festejo que tuvo que echar con garra hacia adelante matando tres toros.


Roca Rey consiguió su sueño de salir en hombros de Madrid. Lo hizo el viernes en una tarde en la que, hasta el quinto toro, todas las circunstancias ganaderas estaban a la contra, pero lo consiguió un peruano que quiere ser figura a costa de lo que sea, incluso de su propia vida. El joven desorejó al sexto, quizá de forma excesiva, pero con el regusto de saberse triunfador y a hombros el día de su confirmación. Por su parte, Castella no tuvo suerte. Los naturales de Talavante destacaron, sobre todo, ante un zambombo quinto que fue todo rebeldía pero al que le imprimió todo temple el extremeño.


No terminaron de cuajar los cuatro toros de Flor de Jara que el ganadero Carlos Aragón Cancela mandó a la plaza de Las Ventas el pasado sábado, porque el baile de corrales echó para atrás sus ilusiones. Quinto y sexto correspondieron al hierro de San Martín. Miguel Ángel Delgado, que también tenía un único cartucho en la Feria de San Isidro. Tampoco tuvo suerte un Silveti que dio la cara.


La maldición del azulejo volvió a surtir efecto el domingo 15 de mayo, día de San Isidro, en la plaza de Las Ventas. Hasta tres toros se fueron para el corral por devolución presidencial y hasta tres hierros –el de Juan Pedro Domecq, el de Conde de Mayalde y el de José Luis Marca- saltaron a la arena venteña este día del patrón. El mismo día que se descubre el azulejo por la gran corrida del año anterior, se pegó el petardo. Por parte de Juan Pedro.

Y en la tarde del domingo, Madrid volvió a vivir la emoción en su ruedo. Más de tres cuartos de entrada poblaban los tendodos para su novillada con caballos. Una doble cornada de 30 y 25 centímetros se llevó en el gemelo Luis David Adame, que paseó una oreja. Fue operado en la misma enfermería de la plaza y trasladado a la Clínica San Francisco de Asís. Igual suerte corrió el murciano Filiberto, que se cortó los tendones de la mano al entrar a matar al primer novillo de la tarde. Se quedó, pues, Juan de Castilla sólo con cuatro animales que pasaportó con entereza y una oreja final del sexto puso en su mano la gran disposición. 


Así terminó la semana en Madrid, a expensas de la corrida de Pedraza de Yeltes de esta tarde. Una semana intensa, con triunfos con mayor o menor rotunidad, pero en la que Madrid, sin duda, vio torear. 

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