Ángel Teruel: "Mis inicios fueron desde muy niño porque llevaba el toreo metido en la sangre y en la cabeza"

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El día de mi alternativa corté tres orejas y un rabo en una corrida. Y en mi confirmación, también fue televisada, corté otras tres orejas. Ahí empezó mi carrera meteórica, Y, gracias a Dios, los triunfos continuaron.

Mi concepto del toreo ha sido toda la vida el clasicismo, la torería, el torear muy despacio y hacer las cosas como mandan los cánones, profundidad artística y por eso me he mantenido tantos años y ha habido de todo.

El toro de mi época era un toro más pequeño que el que sale actualmente. Pero no estaba tan seleccionada. Ahora los ganaderos se esmeran o nos esmeramos. Era otro tipo de manejo, otro tipo de objetivos. Ahora, con esta selección el toro embiste en un porcentaje bastante elevado, el toro de mi época era un toro mucho más complicado. Había que ponerle mucho, no hacerle ninguna cosa rara para que el toro no se avispara.




Gonzalo, muy buenas tardes. Para usted y para toda la afición del Ecuador y en concreto a Quito.


INICIOS


Mis inicios fueron desde muy niño porque llevaba el toreo metido en la sangre y en la cabeza. Y en mi barrio de Embajadores me inicié. Y ahí empecé a tener los primeros contactos de temas taurinos con mi hermano Pepe, que fue matador de toros y luego vino muchos años conmigo de banderillero de confianza.

Y ya veía yo, de chaval, sus vestidos de torear y, en fin, mi afición ahí empezó. Y luego mi amistad con la Casa Dominguín, con Pepe y Domingo Dominguín y sus hijos, éramos amigos, y ahí empezaron mis inicios.


 PRECOCIDAD


Mi debut -sin picadores- fue un 16 de mayo de 1966, en lo que se decía entonces “el ciclo de la oportunidad”. Ahí debuté y toreé, después de mi debut, en cuatro novilladas más en Vistalegre, hasta sumar -sin picadores- 17 ocasiones y debuté con picadores en Fuengirola, con Miguel Márquez y Jacobo Belmonte, para, a partir de ahí, torear 18 novilladas picadas


Y de ahí, ya, el mismo año, a mi doctorado, el 30 de junio de 1967, en la plaza de Toros de Burgos y como padrino Santiago Martín “El Viti” (el Maestro) y Pedrín Benjumea. Mi confirmación fue en la Feria de San Isidro de 1969, con el mismo padrino, “Su Majestad, El Viti” y José Fuentes.


Fue una verdadera apoteosis, tanto el día de mi alternativa que corté 3 orejas y un rabo en una corrida televisada y transmitida por el maestro Matías Prats y en mi confirmación -también fue televisada- y volví a cortar 3 orejas.

De ahí empezó mi carrera meteórica. Y gracias a Dios los triunfos continuaron y triunfó y siguió la lucha del toreo.


EL TORO DE LOS 60,70


El toro de mi época era un toro más pequeño que el que sale actualmente, pero no estaba tan seleccionada las ganaderías como están ahora donde los ganaderos se esmeran o nos esmeramos. Yo, modestamente, soy ganadero hace 38 años y es apasionante la cría del toro bravo. Pero, claro, antes no había esa selección, era otro tipo de manejo, otro tipo de objetivos y ahora sí, ahora esta seleccionadísimo y el toro embiste en un porcentaje bastante elevado y -además- no se está cayendo. El toro de mi época era un toro mucho más complicado, había que poderle mucho, no hacerle ninguna cosa rara para que el toro no se avispara y, en fin, era una cuestión de profesionalidad y de torería.


TORERO DE MADRID…Y


Yo, por eso, dentro del objetivo (que era el decir en las ferias donde yo actuaba, por ejemplo en San Isidro) mataba, tres tardes, tres corridas de toros en San Isidro y entre ellas entraba una de Miura -que la pedía yo- y, claro, mataba la de Juan Pedro y mataba la de Atanasio; mataba lo que en principio creíamos que podía embestir más.

Pero eso es una lucha, en el toreo, que no se sabe nunca cuál es el toro que van a embestir. Te puedes aproximar mucho o equivocarte todo o no, por eso es tan bello, y tan complicado, el ser criador de toros de lidia-


…Y DE SEVILLA, ANDALUCÍA

Respecto a mi entrada en la Maestranza de Sevilla, pues, la verdad es que sí, que a mí Sevilla me impactó ver la Maestranza, ver esa solera, ese entendimiento y ese juicio taurino para hablar de los toreros, para juzgarlos: lo primero que hacen es juzgar al toro y a medida de lo que el toro va desarrollando juzgar la labor del torero. Creo que es una parte muy importante para un profesional, que se jacta como tal, que el público entienda esos pormenores y tenga esa sensibilidad. Y yo me vinculé desde mi primera tarde.

Me acuerdo que mi debut en Sevilla fue con “El Pireo” (Manolo Cano) Francisco Rivera “Paquirri” y Ángel Teruel.


Y, luego, pues, he toreado, en Sevilla, casi las mismas tardes que en Madrid: alrededor de unas 30 ferias. Y me siento muy orgulloso de haber entrado en el corazón de toda la afición andaluza.

Porque he toreado no solamente en Sevilla, sino en todas las grandes ferias de Andalucía: inauguramos la plaza de toros de Huelva con El Litri, El Cordobés y Teruel. Inauguramos la Plaza de Toros de Algeciras con Miguelín, Paquirri y Teruel. Inauguramos la feria de la Línea de la Concepción con Santiago Martín “El Viti”, Ángel Teruel y Pepe Luis Segura. Y luego, Málaga, Ronda, Granada, Jaén… En fin, he toreado en todas las plazas más importantes del planeta de los toros.


CONCEPTO

Mi concepto del toreo ha sido toda la vida el clasicismo, la torería, el torear muy despacio y hacer las cosas como mandan los cánones, esa ha sido mi profundidad artística y por eso me he mantenido tantos años y ha habido de todo: momentos extraordinarios, inolvidables, momentos amargos de cornadas, de heridas de los toros y heridas de la vida. Ahora me siento feliz pues he logrado lo que he querido hacer y he conseguido.


AMÉRICA: LIMA Y QUITO

Ángel Teruel. Fue un auténtico ídolo en Lima, en Quito, sumó 12 tardes en la feria y una corrida del Patronato.

Mi debut como matador de toros en América -sí, efectivamente- fue en la Feria del Señor de los Milagros de Lima, Perú, y ahí he obtenido y cosechados triunfos ante una afición muy distinguida, de una gran sensibilidad artística. Y cuajó la cosa para que yo me proclamasen, y me llamasen, el torero de Lima.

Entonces, es ese apodo o esa manera de expresar la línea de un torero la llevo en lo más profundo de mi corazón.


En el mismo año, año 68, quiero recordar, debuté en la feria de Quito y me causó una grata impresión ver la afición tan pura y tan alegre como la afición de Quito. Hablo de Quito, como capital, como el único sitio de Ecuador donde yo he toreado. Tengo un grato recuerdo de esa afición, una afición muy alegre, una afición muy torerita, muy triunfalista. Y claro, eso, a mí, me daba muchísima moral porque me sentía un poco como en el patio de mi casa. Entonces, hice amigos -en los 10 años en que estuvo presente en la Feria del Cristo del Gran Poder- y fui triunfador de la feria. Y, en fin, verdaderamente, tengo un grato, gratísimo, diría yo, recuerdo de la afición de Quito y de su plaza de toros Iñaquito.



Y, por otro lado, quiero desearles a toda la afición de Ecuador, a través de los oyentes del programa taurino “Torerías” y de las personas que trabajan y se esfuerzan para que tenga un mayor logro y una audiencia lo más importante posible, pues, les deseo toda la felicidad del mundo, que lidiemos este toro de la maldita pandemia y salgamos victoriosos y que sean muchos años los que nos tengamos que felicitar. Un fuerte abrazo.


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