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Una tarde para el maestro Dámaso en Bilbao

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JAVIER FERNÁNDEZ-CABALLERO / FOTOGALERÍA: EMILIO MÉNDEZ


La corrida de toros de Puerto de San Lorenzo llegaba, en la tarde de este sábado, a la penúltima de las Corridas Generales de Bilbao. En el cartel, la vuelta de Enrique Ponce tras su triunfo de ayer y la segunda tarde en el abono de Diego Urdiales y Andrés Roca Rey. Riojano y peruano tocaron pelo en una corrida de El Puerto con más notas bajas que altas; detalles de Ponce en una tarde en la que el recuerdo al maestro albaceteño Dámaso González estuvo presente.

Sutiles verónicas de salida dejó Enrique Ponce al abreplaza, un serio animal de El Puerto que le colocó la cara por el pitón izquierdo. No acertó en la primera vara Manuel Quinta. A Victoriano Valencia, su suegro, fue el brindis de Enrique Ponce, que fue sobando paulatinamente la condición del animal hasta llevárselo a los medios con sutileza. Con paciencia fue haciéndose con la condición del animal, enrabietado y siempre encajado al natural hasta que sonó la música. Conectó de nuevo con su Bilbao. Porfió en los finales con el astado para, espada en mano, dejar un primer pinchazo y una estocada de libro a la segunda. Ovación.


Una cara más torera tenía el segundo de la tarde, primero del lote de Diego Urdiales. El diestro riojano intentó imprimir máxima personalidad ya de capote, intentando conectar en la faena de muleta tras un sentido brindis al tendido en el que se llevó también a toda la plaza, santiguándose el torero. Por el lado derecho intentó templar la embestida de un toro siempre a menos, que tuvo complicaciones y que la frialdad de salida no la calentó en el último tercio. Mantuvo la flojera de fuerzas siempre el de El Puerto, e intentaba tapar el animal ese defecto defendiéndose, algo que Urdiales intentó superar domeñando su tranco. Tras los naturales despaciosos del epílogo, dejó una gran estocada realizada con una muy buena ejecución que tiró al astado charro. Oreja.


Lastimado anduvo el tercero de la tarde, un animal que debió ser devuelto y que anduvo doliéndose de la mano derecha durante el inicio de la faena de Roca Rey. En los primeros tercios hizo ademán de ese daño que acusó en la faena de muleta. No alargó trasteo el peruano. Además, el toro pisó a Roca Rey y le hizo daño en el tobillo izquierdo.

“Malaguito” llevaba por nombre el cuarto de la tarde, un toro con un peso de 564 kilos, toro estrecho de sienes y muy hondo. Al cielo fue el brindis dedicado al maestro Dámaso, torero muy ligado profesional y personalmente a la carrera del torero de Chiva. Intentó no atosigar a un animal al que en los primeros tercios logró darle muletazos de calidad a diestras. Acarició al de El Puerto en series cortas que acabaron cuando el toro manifestó su falta de fuerzas. Ahí se acabó la faena. Mató al animal bien y fue ovacionado. Por encima del toro siempre Enrique Ponce.

El mismo problema le ocurrió al quinto de la tarde, un animal que debió matar Diego Urdiales después de tener un complicado comportamiento en los primeros tercios y lastimarse, al igual que sus dos hermanos anteriores, la mano derecha durante la faena de muleta. El torero riojano tuvo que domeñar su tranco en los primeros compases de la lidia y no tuvo opciones en la faena muleteril.


Pitado por presencia resultó el sexto de la corrida, un animal al que Roca Rey saludó por verónicas y destacando la airosa revolera que le dejó. A su subalterno se le rompió la vara. Se puso a embestir el animal y lo aprovechó desde el primer momento el peruano, llegando arriba al tendido la labor de Roca Rey. Recuperó el tono de la tarde el tendido, quitándose la frialdad de los toros anteriores, para que llegase el toreo del peruano por ambas manos. Quietísimo se quedó en el epílogo muleteril. Metió la espada hasta la bola, dejando un estoconazo en la suerte suprema. Limpiamente hizo la suerte, muy lenta. Parsimonioso momento supremo. Oreja.


FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Vista Alegre, Bilbao. Penúltima de las Corridas Generales. Corrida de toros. Más de tres cuartos de entrada.

Toros de Puerto de San Lorenzo.

Enrique Ponce, ovación y ovación.

Diego Urdiales, oreja y silencio.

Andrés Roca Rey, silencio y oreja. 

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