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Atienza pasea el premio y a Salenc se lo niega el lote en Madrid

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MARCO HIERRO


Pablo Atienza, Jorge Isiegas y Adrien Salenc quedaron finalistas del Certamen Internacional de Novilladas Nocturnas en Las Ventas y por eso hacían en la noche de hoy el paseíllo en el primer coso del mundo. Se lidiaban novillos santacolomeños con el hierro de Ana Romero.


El primero de Ana Romero faltó un punto a la presencia de la plaza, pero no al fondo de su estirpe, porque esperó mucho en su acometida en el capote y hasta flojeó en el tercio de varas, pero se vino arriba con el trato de Pablo Atienza en la muleta. Asentado, firme, seguro en su media altura hasta exigir más por abajo cuando llegó la hora de la diestra. Aportó las soluciones precisas a la falta de humillación y a la raza que sacó el animal, al que mató de una estocada para cortarle una oreja.


Con más solvencia que brillo lanceó Jorge Isiegas las arrancadas del segundo, que humilló en los embroques sin gran afán y se arrancó con alegría pero regateando al caballo en la segunda vara. El que sí brilló fue Adrien Salenc en un templado quite a la verónica, con mucho pulso. Y tuvo mérito la composición de muletazos de Isiegas al animal, siempre sin entrega, pasador de cara natural y hasta tontorrón sin clase con la zurda. Supo dejar el trapo en el morro para tirar y dejarle naturales de buen trazo, estructurando de forma más que correcta y metiendo el acero hasta las cintas en una estocada atravesada de rápido efecto que le valió una ovación tras una considerable petición.


Tuvo inteligencia Adrien Salenc para decirle al torete tercero quién mandaba con el capote, y notó el de Ana Romero la exigencia brillante del francés en la última verónica y media. Duro fue el castigo en el peto de Romualdo Almodóvar. Y lo acusó después el animal, al que intentó empujar siempre Salenc, pero sólo mientras le duró el fuelle pudo el francés dejar su sello de templado elemento. Lo demás fue milimetrar alturas y exigencias, porque se iba al suelo con la mano abajo y sacaba el genio con ella muy arriba. Gran final de faena, con muletazos de mucho mando a diestras, pero pinchó, sonó un aviso y allí se quedó todo premio. Silencio.


A la puerta de chiqueros se fue Pablo Atienza a recibir al cuarto, novillo con geniecito pero con mucha transmisión que le siguió el percal en las verónicas bienintencionadas y se arrancó desde lejos al peto, aunque luego no se quedase al llegar. Sobresalió la lidia de José Manuel Más y saludaron ovación Y el coche Álvarez y Fernando Sánchez. Le dio distancia Pablo en el inicio para recibir la explosiva arrancada, pero una vez que llegaba se quedaba debajo de la tela y casi sin pasar. Afanoso Atienza, supo echar abajo el trapo y el resto para ganarse la voluntad del animal y el calor del tendido, que percibió pronto su actitud. Tocó firme ante la embestida incierta y defensiva del cárdeno, que planteó más problemas de los que dejó ver el novillero. Tragó y expuso su firmeza y hasta le pidieron la oreja que hubiera abierto la puerta grande, pero hubiera sido excesivo premio para una buena actuación sin más. Ovación.


Sólo un quite por chicuelinas de Adrien Salenc, en el que el novillo se le terminó metiendo por dentro, sobresalió de los primeros tercios del quinto, una animal vareado que tenía su guasa guardada. Muy despacio toreó Isiegas con la diestra en el inicio de muleta, pero un descuido al ponerse la muleta a la espalda hizo que lo viera el animal y ya no lo dejó. A pesar de ello, supo taparle la cara a base de tocar y de aprovechar la nobleza del santacoloma, que dejaba las miradas, pero no sé iba ellas. Tragó Jorge y piso actitud, pero la estocada corta precisó de descabello, todo se enfrió y quedó en silencio.


Rodilla en tierra lanceó con inteligencia Adrien Salenc al sexto, que se fue apagando en las verónicas templadas hasta la gran media a pies juntos. Pero la costalada tras el primer puyazo lo dejó tan derrengado que fue devuelto. De Dolores Rufino era el sobrero, esmirriado y feo, desordenado en el saludo de Salenc, que fue capaz, sin embargo, de endosar le tres verónicas de fuste. Dos violentos tope trazos dejó contra el peto, pero no se quedó en ninguno y hubo que picarlo en la puerta de chiqueros. Como si fuera bueno el manso le propuso el toreo el francés, que no sé aburrió con el aburrido novillo, que sólo embestía en la línea. Hasta que los improperios del tendido obligaron al galo a tirarse a matar.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Las Ventas. Novillada con picadores. Un cuarto de entrada. 7200 personas.

Novillos de Ana Romero, manejable y obediente el primero, pasador de cara natural el manejable segundo, afligido y defensivo pero pasador el tercero, con geniecito y transmisión el cárdeno cuarto, noble y pasador el obediente quinto, manso y mortecino el sexto bis.

Pablo Atienza, oreja y ovación.

Jorge Isiegas, vuelta y silencio.

Adrien Salenc, silencio y silencio. 

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