Pablo Hermoso: "Cagancho fue el caballo de mi vida"

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INICIOS Y VINCULACIÓN CON EL CABALLO

Mi vinculo al caballo me viene transmitido por mi papá y por mi abuelo, porque siempre  en nuestra casa familiar había habido caballos, primero para labranza, luego para largas excursiones ecuestres con turistas y entonces de muy niño voy creciendo vinculado al caballo, montando por el campo en largas excursiones de 9 horas diarias y eso hace que conozca al caballo de una manera muy cercana

A mis 15 años, aun me sorprende una corrida retransmitida por Televisión Española donde veo el arte de torear a caballo y quedo cautivado por lo que veo allí.

En ese momento actuaban tres figuras del toreo, como era Álvaro Domecq Romero, Alvarito, Manuel Vidrié u Joao Moura.

Entonces, a partir de aquel momento, toda mi equitación cambió. Cada vez que me montaba en un caballo, yo intentaba emular todos aquellos movimientos que había visto hacer frente al toro, jugando con amigos míos que hacían de toro, que me perseguían, que intentaba esquivarlos, hacerles quiebros y todo aquello que se había quedado grabado en mi mente.

Entonces, bueno, pues, esos fueron mis comienzos vocacionales y, a partir de ahí, pues, durante once años pasé un largo periplo de aprendizaje sin  maestros y en una ubicación en España, donde no había mucho donde mirarse y a penas viendo uno o dos corridas al año e intentando grabar en mi mente todo lo que allí ocurría para después llegar a mi casa y trabajarlo. Esos fueron un poquito mis principios.


“CAGANCHO”

Cagancho, indudablemente fue el caballo de mi vida.

Cagancho hizo que rompiese las difíciles fronteras de poder entrar en el circuito de las estrellas. Y además, me atrevería a decir, el caballo más, más famoso de la historia del toreo a caballo. Después vendrían muchos más…


LA ESTIRPE DE “GALLO”

Muchos vinculados a Cagancho a nivel genético. De hermanos suyos, como fue Gallo, como fue Chicuelo o como fue Albaicín, que fue uno de los caballos que viajó por Quito en esas mis primeras temporadas. Y, curiosamente de todos ellos, de todos esos hermanos de Cagancho, te hablo de Gallo que fue un caballo con un nivel artístico tremendo, con un poco de fragilidad (no era un caballo muy poderoso) y curiosamente viajó en mis primeros años a Ecuador, Perú y Colombia, pero con la mala suerte que en el viaje se empezó a padecer una artrosis bastante fuerte. No sé si por los desplazamientos, por la diferencia de clima. El caso es que hizo toda esa trayectoria de países, pero no se presentó en ninguno de los tres países. De ahí me lo llevo a México, donde tampoco se presentaría, pero lejos de dejarlo por ahí abandonado, me lo traje hasta España, porque para mí era un caballo significativo y, curiosamente, se convirtió en el potencial genético de mi ganadería.

De él han venido caballos importantísimos como Chenel, Silveti, Curro, Disparate, Berlín… toda una dinastía de caballos importantes que todos han sido hijos de él y luego van llegando muchísimos nietos que ya son hijos de hijos o hijos de hijas de él. Porque indudablemente mi ganadería, en cuanto a hembras, se nutrió de un número grande de hijas de Gallo.

Así, pues, fue todo un acierto el no haberlo dejado abandonado por el mundo, sino, en ese momento, dejarme llevar de mi cariño y traérmelo conmigo a España.


“NEPTUNO”

Después, Neptuno fue un caballo de mi padrino Vidrié, que fue también un caballo histórico, un caballo importantísimo. Y también, adquirí algunas yeguas hijas de él, algunas hijas también de Novilero, de Trinco, de Opus, en fin,  de todos los caballos que había habido importantes, para luego, en esa alquimia, cruzando con todos los caballos que tuve importantes en mi trayectoria es con lo que se fue forjando la cuadra que tengo ahora mismo.


AMÉRICA, EL “RABO” DE SEVILLA Y MÉXICO

América para mí fue uno de los momentos más dulces en mi carrera, porque llegué con la novedad de cuando no te conocen en la profesión, pero con una madurez de haber toreado varias temporadas muchas corridas en España con toda esa recopilación de conocimientos de esas vivencias en la plaza.

Entonces, hizo que disfrutara mucho más de esa mezcla tan extrema: la novedad con todos los conocimientos que había que había adquirido en España.

Entonces mi primer año sería por  Ecuador y Perú. Después, mi tercer año ya, haría una campaña  por Perú, Ecuador y Colombia, y de ahí me brinque a México.

Y México, indudablemente, fue el impacto ya total porque ya era el año que yo había cortado un rabo en la Real Maestranza de Sevilla Y llegaba con una aureola Y con un ruido tremendo a México

A partir de ahí mi presentación en México fue clave, se puso un entradón, en el coso más grande del mundo, tuve la suerte de que me embistieron muy bien un toro de Manolo Martínez al que le corté dos orejas y ,como dicen los mexicanos, fue como caer de pie en el país. A partir de ahí empezaron a desbordarse mis contratos; había ido para unas poquitas corridas y se multiplicaron por muchísimo más y tenía una temporada completa.

Así, México se convirtió en el 50 por ciento de mis temporadas, porque ya pasaba medio año en España, medio año en México y venía a torear prácticamente las mismas corridas en Europa que en México. Pero, indudablemente, también los otros países de Latinoamérica marcaron mucho mi trayectoria.


Quizá, el primer triunfo importante fue en Quito donde de verdad sentí mi conexión con Latinoamérica y donde empecé un poquito a soñar con los viajes venideros que vendrían después por Quito.

Luego, tuve la suerte de vivir momentos estelares en Colombia. Si bien mi primer año en Colombia no transcurrieron las cosas demasiado bien, después tuve la suerte de volver a los pocos años y quitarme esa espina; impactar con una fuerza tremenda. Con hechos, me atrevería a decir, históricos, hablando en taurino, como cortar un rabo en la Santamaría de Bogotá e indultar un toro en Manizales, y otro toro en Cali, más  una tarde en Medellín de un éxito rotundo.

Pues, otra vez, lo viví en Colombia de una manera tremenda y me cargó las pilas como torero, como persona y me dio un impulso tremendo a mi carrera.

Y, luego,  otra parte importantísima que vivía en Latinoamérica, especialmente en Quito y también en Colombia, que era el disfrutar de una feria seguida en la ciudad.


En España estaba acostumbrada a llegar a una feria como Málaga por la noche, torear mi corrida y de ahí salir de viaje para otra corrida.  Y, sin embargo, esa sensación de Quito de llegar y meterte dentro de toda la feria, ver todas las corridas y coincidir con todos tus compañeros, con todos los aficionados en los hoteles… esa convivencia, día tras día en la ciudad, es algo que me maravilló. Todas esas tertulias taurinas que vivíamos en el Rincón de Francia y después en el hotel donde nos hospedamos.

Es decir, me hicieron disfrutar mucho esas ferias que eran, no solamente de Latinoamérica, sino que además se llenaban también de gente de Europa; de gente de Francia, de España, que acudían el atractivo y la fuerza y el impacto de esas ferias latinoamericanas.


2020 “LA GIRA”

La corrida de Logroño vino como caída del cielo, en un año donde yo no pensaba no verle la cara al toro ni la cara al público para eso nos ha servido a muchos la “Gira”

Todos arrimamos nuestro hombro para sumar y poder ayudar a la tauromaquia en el próximo año en su recuperación.

Y, además, tuve la suerte que el encierro de Pedro (Capea) fue sensacional y pudimos vivir un momento de arte, de sentimiento, de profundidad, tremendo que, de alguna manera, nos llenó de ilusión para este duro invierno que nos espera. Y seguir con la ilusión de la próxima temporada en poder vestirnos de toreros otra vez.


GUILLERMO

Compartir profesión con un hijo es lo más maravilloso que te puede pasar, si, además, amas la profesión tanto como yo la amo y la vives con la pasión que yo la vivo.

No es compartir todo lo aprendido, es compartir los nervios, es compartir los triunfos, las satisfacciones y sobre todo, poder transmitir todos los conocimientos que has adquirido en tu tu larga carrera. Ahora mismo a hablar de Guillermo, pues a nivel profesional no soy el más indicado, porque el amor de padre siempre te hace ver todo en unos momentos con ojos muy favorables, pero en otros momentos también te vuelves quizá su crítico más duro.

Pero, creo, que tiene toda una carrera por delante, con mucho porvenir.


Guillermo tiene una afición desmedida y tiene todo a su favor, no tiene una gran cuadra de caballos, me tiene a mí a su lado para guiar sus pasos un poquito. Pero al final en la cara del toro va a tener que ser él el que dé su do de pecho. 

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