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Roca Rey conquista el Botxo

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JAVIER FERNÁNDEZ-CABALLERO / FOTOGALERÍA: EMILIO MÉNDEZ


El Juli, Miguel Ángel Perera y Andrés Roca Rey comenzaban la parte fuerte de las Corridas Generales de Bilbao en la cuarta de abono. Seis toros de Jandilla eran la materia prima ganadera para la ocasión.


Armónico, serio para Bilbao era el primero de la tarde, que lucía dos puntas y al que le echó abajo el capote El Juli en las verónicas de salida, debiendo perderle pasos hasta el centro del anillo. José Antonio Barroso cuidó al animal en el tercio de varas. Poco a poco fue sobando Julián la condición de un animal en el que tuvo la virtud de darle tiempos y distancias para que éste entrase en sus trastos. Sobre todo a diestras, mano sobre la que basó su toreo el torero madrileño en la primera parte del trasteo, llegó la conexión de López. Por la zurda daba derrotes el de Jandilla, dificultando la labor de Juli y bajando la intensidad del trasteo. Le faltó viaje a las embestidas geniudas del astado. Nada que hacer ante su falta de entrega frente al poder de Julián. Espada en mano, el matador dejó una estocada fea. Silencio.


“Jacheador” llevaba por nombre el castaño segundo de la tarde, un animal de 555 kilos, marcado con el número 43 y primero del lote de Miguel Ángel Perera. Cuidó mucho Miguel Ángel la condición del de Jandilla en los primeros tercios para, en el inicio muleteril, darle distancia al astado para que se viniese desde lejos. Máxima seguridad imprimió el toreo de Miguel Ángel por la diestra en los primeros compases del trasteo, llevando con la profundidad a la que está acostumbrado al aficionado esta campaña al de Jandilla. Más en corto comenzó a domeñar las cercanías el extremeño, en un arrimón pleno de personalidad en el que se metió entre los pitones para quedarse quieto frente al astado. Importante arrimón de Perera, que llegó con fuerza al tendido. Con la espada, el matador pinchó el premio en el primer encuentro, enterrándola a la segunda. Perdió el premio.


Jabonero era el tercero, cuatreño, número 55, con un peso de 553 kilos y fuertemente aplaudido por el tendido de salida. Roca Rey lo recibió por verónicas. Lo cuidó en los primeros tercios y por cambiados se lo pasó en el inicio de la faena muleteril, ante el tranco explosivo que mostró el de Jandilla. No era fácil hacerle frente a un animal encastado en los primeros compases del trasteo al que había que domeñar a base de toque fuerte y estampa hierática, algo que hizo el peruano. Cuando el toro se vino a menos, apostó por las cercanías Andrés para meterse entre los pitones y pasarse por detrás y por delante a un jabonero que apuntó más de lo que realmente fue en la muleta. Echando la muleta abajo y haciendo a la perfección la suerte mató el joven, cayendo pronto el de Jandilla. Una oreja.


Más alto era el cuarto, un animal sin ritmo de salida al que Juli cuidó de salida. Juan Francisco Peña administró el doble puyazo, y su subalterno Fernando Pérez pasó un mal rato en el tercio de banderillas, cuando quedó a merced del animal afortunadamente sin consecuencias. Tras brindis al respetable, Juli fue sobando la condición del astado, equilibrando tiempos y distancias para mantener en pie a un animal deslucido. Fue inventándose un traste en el que la técnica y el poder fueron piezas claves para imponerse a la condición del de Jandilla. Una clase magistral de Juli frente a la mediocre condición del de Borja Domecq. Para aficionados el trasteo. Cuando el toro acortó su embestida, pisó terrenos peligrosísimos López para bajarle la mano en un epílogo para el recuerdo. Se tornó en andarina la condición del toro al entrar a matar, no poniéndole a Juli nada fácil la suerte por su distracción, pinchando en los tres primeros encuentros. A la cuarta entró la espada. Se esfumó el premio. Ovación tras aviso.


Injertador, número 64, de Jandilla, negro listón y de 549 kilos era el quinto, toro descompuesto de salida para completar el lote de Miguel Ángel Perera. Ignacio Rodríguez se encargó del tercio de varas de un animal en el que dejó crudo al astado Perera. Por chicuelinas fue el quite del extremeño tras la respuesta a Roca Rey. Por cambiados se lo pasó en el inicio de la faena, especialmente en un segundo de espanto. El toreo profundo llegó ya en la primera tanda, vaciándose por la mano derecha y conectando con el tendido. La embestida con calidad pero a menos del astado llegó ya en la tercera tanda, llegando a grandes cotas el toreo del extremeño. Pinchó el premio. Ovación.

También seriedad tenía un sexto en el que Roca Rey se jugaba completar el triunfo. Por la mano derecha fue la siguiente serie, un toro que pedía dulzura a la hora de administrarle los toques y se los dio el peruano en la siguiente serie. Ya con el pasodoble Manolete sonando, llegó arriba por la misma mano, conectando en las siguientes dos series recuperando el pulso y el ritmo que faltó antes. Por abajo se los pegó en el epílogo muleteril, en el que la estocada hasta las cintas que fulminó al astado hizo que le pasease una oreja más.


FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Vista Alegre, Bilbao. Cuarta de las Corridas Generales. Corrida de toros. Unas 8500 personas en los tendidos.

Seis toros de Jandilla, de calamocheo constante el complicado primero; a menos un segundo que terminó aplomándose; encastado pero a menos el tercero; desagradecida y a menos el cuarto; a menos la calidad del quinto; bueno y con duración el sexto.

El Juli, silencio y ovación tras aviso.

Miguel Ángel Perera, ovación y ovación.

Andrés Roca Rey, oreja y oreja. 

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