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Juli y Talavante, tarde superior en La Malagueta

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El Juli, Alejandro Talavante y Andrés Roca Rey –que regresaba del Perú tras unos días con compromisos en su tierra natal- cerraban, en la tarde de este sábado, el ciclo de corridas de a pie en el abono de la Feria de Málaga. Un cierre a priori por todo lo alto con tres figuras haciendo el paseíllo frente al encierro de Núñez del Cuvillo.


Largo, alto de agujas el primero de la tarde, un toro con casi seis años de Cuvillo. Un animal soso y justo de fuerzas que no se empleó nada en el Carballo. Ni un pase pudo darle El Juli a un toro que se defendió soltando la cara. El de Cuvillo de agrio comportamiento sacó a relucir sus casi seis años. Tras dos pinchazos y estocada delantera su labor fue pitada por un público disconforme. Finalmente todo quedó en silencio.


Dejó dos verónicas sueltas Talavante ante el segundo, un toro que vino vencido por el pitón izquierdo, por lo que el recibo de capa no pudo tener continuidad. Inició la faena con estoicos estatuarios ante un Cuvillo de gran galope y profundidad. Los muletazos a diestra tuvieron el prisma de la largura y el temple. Acaricó las embestidas del bravo Cuvillo en dos tandas con la derecha llevándose el toro detrás de la cadera. Por el lado izquierdo le enjaretó al animal cuatro naturales limpios, cadenciosos y siempre por debajo de la pala del pitón. Tuvo la virtud de la medida un Talavante que volvió a regalarle a La Malagueta una faena de guante de seda. Se le pidió la oreja saludando finalmente desde el tercio. Se fue ovacionado Fumador, un Cuvillo bravo y encastado.


Se movió mucho el primero en el saludo capotero de un variado Roca Rey, el cual intercaló verónicas con chicuelinas. Se desplazó con clase y humillación el de Cuvillo en el capote de Juan José Domínguez para más tarde llegar a la muleta manteniendo dichas virtudes. Torero fue su inicio por alto intercalado con trincherillas y un ajustado pase de pecho. Realizó Roca Rey una faena en la que primó la verticalidad y la firmeza de plantas en un trasteo que tuvo calado en el público. El de Cuvillo pedía mano baja, sometimiento y largura en los muletazos. No acertó siempre en cogerle el aire a un toro interesante y bravo, aún así la faena tuvo frescura y ligazón, en la que el peruano acertó en distancias y alturas para acrecentar la acometividad del toro. Hubo una tanda cumbre en la sometió al animal por abajo, crujiendo La Malagueta. Faena que acabó por bernardinas rodilla en tierra. Perdió la oreja por el fallo a espadas. Palmas en el arrastre para Cordobés, otro Cuvillo de encastada condición. Saludó desde el tercio.


Templado y suave fue el recibo a la verónica de El Juli ante el sobrero de las Ramblas, un toro que se desplazó temple, pero no siempre humillado. Dejó volar el percal en cuatro lances y una media con la premisa de la suavidad. Vimos competencia en el tercio de quites. Primero fue El Juli con un quite siempre de frente con el compás abierto, el el que intercaló chicuelinas, cordobinas y una media de gran composición. Luego dejaría Talavante otro por delantales a media altura de una suavidad exquisita. Decidido se fue a por la muleta Julián, el inicio de faena tuvo el sello de la improvisación, sacándose al toro por la espalda y dejando cuatro derechazos y un pase de pecho de un enorme regusto. Le puso estética el madrileño a una faena de cabeza y gran conocimiento de los terrenos. Basó su trasteo en la mano derecha, en la que consiguió muletazos largos y profundos ante un toro que pese a no humillar si se desplazaba con vibración. Apenas pudo soltar muñecas con ña mano izquierda, el toro se rajó y lo que iba para faena importante acabo diluyéndose. Tras pasaportar al de Las Rablas en chiqueros saludó desde el tercio.


Se desplazó de salida el Cuvillo que hizo quinto, pero sin demasiada clase el los capotes. Destacó nuevamente Trujillo por dos pares muy toreros, los que le valieron la ovación de su plaza. Se inspiró Talavante en otra gran faena a un importante Cuvillo. Garbo, sutileza, calidad, temple, mágia... todo unido para cuajar una interesante faena. Le obligó siempre al toro en muletazos al ralentí llevándose el toro detrás de la cadera. Si tuvieron gran nivel el toreo a derechas, por el izquierdo dejó pasajes de un gran nivel por su composición, ritmo y cadencia. Cierto es que a la faena le faltó un puntito de redondez final, pero no es menos cierto que el sometimiento de los muletazos hicieron que el animal se fuera apagando. Le imprimió suavidad a los de pecho, dulzura a los remates por bajo, garbo a los desplantes..., en fin una obra de una gran belleza y composición. Bravo fue el de Cuvillo, un toro al que había que acariciar, un toro ideal para romperse con él. Oreja de ley para un torero que ha pasado por Málaga de forma rotunda. Ovacionado se fue Fundador, otro Cuvillo de nota.


Cerraba plaza Algrrobillo, un toro de Cuvillo que nunca se empleó, ni en los capotes y en el caballo. Destacó Juan José Domínguez por un par de gran riesgo. Reservón y paradote llegó el animal a la muleta de un Roca Rey que porfió sin conseguir ningún rédito. Nunca pudo llevar al toro sometido, debido a que este no iba a aguantar la exigencia. Se rajó el animal y ahí se esfumaron las opciones del peruano. Tras pasaportar al animal fue silenciado.


FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de La Malagueta. Penúltima de Feria. Corrida de toros.

Seis toros de Núñez del Cuvillo.

El Juli, silencio y ovación.

Alejandro Talavante, ovación y oreja.

Andrés Roca Rey, ovación y silencio.

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