Castella y Simón, a hombros en Segovia

|



MARCO A. HIERRO

Cerraba feria esta tarde Segovia en el Día de San Pedro con una corrida de toros de Loreto Charro. Sebastián Castella, Alberto López Simón y Michelito Lagravere hacían el paseíllo a las siete y cuarto de la tarde.


Humilló con mucha clase y con repetición el primero de Carlos Charro en las verónicas cadenciosas y con gusto de Castella, que le vio la calidad muy pronto. Lo midió en varas y lo quitó por chicuelinas de compás abierto y mucha quietud, rematadas con una vistosa revolera. Lo peor fue que se paró muy pronto el animal, cuya clase excelsa dio apenas para un par de series al natural de muy buen trazo pero también condicionadas por el molesto viento que presidió la faena. Lo mató de una estocada y saludó la primera ovación de la tarde.



Al segundo le aprovechó bien López Simón la humillación para ganarle el paso hasta los medios y dejarle allí dos medias de mucho sabor. Con un puyazo cambió el tercio y tuvo que desistir de hacer el quite por el fuerte viento que se levantó en ese instante. Pero también este se apagó pronto y tras el inicio a pies juntos agarrado a tablas le bajó la persiana. No se aburrió Alberto, que dejó naturales de bello trazo antes de pegarse el arrimón que demandaban las circunstancias para cortarle una oreja.

 


Con más soltura que brillo saludó Michelito al justísimo tercero, que le echó las manos por delante pero le repitió en el capote al chaval. También este evidenció su falta de fuelle antes de llegar a la muleta. Animoso y con mucha voluntad anduvo Michelito mientras el viento le convertía la muleta en un trapo. Intentó tener quietud y firmeza con el animal gazapón con el que no pudo redondear las series. Pinchó y fue silenciado.



Brilló Castella en los Lances a pies juntos con que saludó al cuarto, toro vareado y fino de cabos que se desplazó con largura en los lances que propuso el francés. Con estatuarios inició Castella una faena cuya firma de remate fue sencillamente magnífica. A los medios después para templar los de rechazos a pesar del viento y asentarse sobre los riñones para hacer el toreo. Ligó las tandas, llegó a los tendidos y mató de un soberbio espadas para pasear las dos orejas.

 


Al quinto se lo llevó a los medios López Simón pegándole lances a pies juntos y aprovechando el ritmo y la alegría en el galope del de Carlos Charro. Y fue bueno el animal desde el inicio de toreo a dos manos con mucho gusto de Alberto, que rápido se fue al toreo fundamental. En los medios, con la diestra primero, poniendo mucho gusto a cada trazo, metido en una faena que alcanzó su cenit con la mano izquierda, en naturales de profundo ralentí. Una traca final por circulares y una estocada en la yema, haciendo la suerte muy despacio, le pusieron las dos orejas en la mano y la vuelta al ruedo al toro.

Con el sexto mostró voluntad y ganas Michelito, pero el toreo exhibido estuvo lejos del nivel marcado por sus compañeros de cartel. Anduvo mucho rato en la cara, dejó series creadas, pero faltó peso y poso en una labor que terminó haciendo guardia con la espada, pese a lo cual se pidió y se concedió la oreja.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Segovia. Segunda de feria. Corrida de toros. Media plaza.

Seis toros de Loreto Charro, de gran clase y escaso fondo físico el primero, de buena calidad sin fuelle el aplomado segundo, gazapón y sin fuerza el tercero, de gran calidad y movilidad el buen cuarto, de gran calidad y fondo el enclasado quinto, con fondo, movilidad y transmisión el importante sexto.

Sebastián Castella, ovación y dos orejas.

Alberto López Simón, oreja y dos orejas.

Michelito Lagravere, silencio y oreja. 

Sin comentarios

Escribe tu comentario




No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes. Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.