Y te sacarán los ojos, dice el refrán; y es verdad. Las Ventas, su sector erudito, lo mismo te encumbra en la pobreza que, cuando vas logrando ascensos hasta situarte en el sitio que uno busca en el escalafón, ya, de rico, te destroza. Más si después de darle todos los caprichos te atreves a contradecir sus dictaduras toristas. Ha ocurrido con muchos toreros y últimamente la víctima es Fandiño.

Cria cuervos.

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Cría cuervos


Y te sacarán los ojos, dice el refrán; y es verdad.

Las Ventas, su sector erudito, lo mismo te encumbra en la pobreza que, cuando vas logrando ascensos hasta situarte en el sitio que uno busca en el escalafón, ya, de rico, te destroza. Más si después de darle todos los caprichos te atreves a contradecir sus dictaduras toristas.

Ha ocurrido con muchos toreros y últimamente la víctima es Fandiño.


Ayer el de Orduña se puso un reto personal y asumió el riesgo. Ya venía avisado de actuaciones anteriores en Madrid donde pese a anunciarse con seis toros y llenar la plaza con 3 o 4 hierros del “tío picardías” para satisfacer a los “hooligans” la ausencia de fortuna precipitó que las cañas de antaño se volvieran lanzas, y al parecer, por lo visto ayer, ya permanentes como si fuera la diana perfecta donde “la ilustración” vierta sus frustraciones tal que la corrida de Victorino no rompió.

Otro tanto ocurre con la prensa a la que el torero no debe caer simpático o su entorno no los atiende convenientemente.


Ayer, después de dar los mejores y más ligados naturales de toda la tarde fue molestado continuamente hasta encontrar la excusa de la espada, verdad que estuvo desconocido y mal con la tizona, para pitarle.

En su segundo, los mejores y más ligados derechazos los protagonizó Fandiño, y si, es verdad, que hubo un momentito que recordó aquellas tardes de apoyo incondicional, pero fue un espejismo en cuanto hubo un enganchón o alguna duda por el izquierdo donde el animal cazaba moscas. A partir de ahí la “torcida” consiguió el objetivo que el torero se viniera abajo, desmotivado, cortara por lo sano (tampoco el toro daba más de sí) y volvió a estar mal, rematadamente mal, con la espada y …” leña al mono.


Dicho queda que la corrida no rompió por mucho que el público aplaudiera, por la imponente estampa, a varios toros de salida y, por supuesto, en el arrastre el lote de Fandiño, para hacer más sangre. Se protestó un toro que bajaba y se echó a corrales a uno que blandeaba, no más que el sobrero de San Martín.


Gómez del Pilar si tuvo ,en principio el apoyo del público, pero entre su falta de rodaje y la condición complicada del lote no hizo más que justificarse, que no es poco, y esperar mejor ocasión.

Alberto Aguilar se mostró animoso con un Victorino proboncete y en el soso de San Martín su indiscutible entrega y querer pudo cortar oreja de ITV y que dañara más a Fandiño de no ser por la espada y la tardanza del toro en caer después del segundo intento y la voltereta sensibilizadora.

La plaza registró una excelente entrada, pero no mejor que en otras fechas similares de ediciones anteriores, con un lleno espectacular en el sol y el “queso” habitual de cemento del 5 y el 6, se trasladó a “lo caro” al 9,10,1 y 2.

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