Dos noticias políticas han puesto de manifiesto la fuerza e importancia de La Tauromaquia para que, con los problemas que tiene España, cobren protagonismo como si de “los toros” dependiera la subida del pan, del gas el agua y luz o el salario mínimo interprofesional

El charnego "rufián"

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El charnego rufián


Dos noticias de origen político originadas la semana pasada han puesto de manifiesto la fuerza e importancia de La Tauromaquia para que, con los problemas que tiene España, cobren protagonismo como si de “los toros” dependiera la subida del pan, del gas el agua y luz; el salario mínimo interprofesional o la atemporalidad de la oferta laboral.



La primera en el tiempo tiene fecha del pasado viernes 28 y reside en la decisión del ayuntamiento de San Sebastián donde el PNV, los socialistas de banderilleros más los ecologistas, con la abstención de los proetarras, solicitan la venia al Consejo de Ministros para autorice celebrar la consulta popular sobre los toros.


Es decir, el jueves, de lo primerito que se va a encontrar el gabinete, horas después de jurar sus cargos, es el encargo taurómaco del consistorio donostiarra ¡con dos cojones!


24 horas después y ni más ni menos que en la sede de la soberanía nacional (Congreso de los Diputados) y en el debate de investidura -para que en tiempo límite España pudiera tener un gobierno y desbloquear la situación-, en la vomitona de orujo de un tal Rufián -de ERC- contra el PSOE se coló esta flema:


¿No les da vergüenza dar la gobernabilidad de su país a quienes consideran inconstitucional prohibir la tortura y asesinato de un animal en una plaza pública?

Manipulador rufián (con minúscula), más que mentiroso.

Un animal no es sujeto de tortura y asesinato, puede serlo de maltrato; y el Constitucional ni permite ni prohíbe. Sí sanciona la invasión de competencias. Punto.



El individuo no tendría mayor relevancia de no ser que sus 3 minutos de gloria verborreica y diarreica, han tenido imágenes, altavoz y portadas en todos los medios con generosidad cualitativa y cuantitativa.


Yo, deontológicamente, soy de los que pienso que a esta calaña es mejor ningunearla para que no le cojan el gusto a asaltar portadas a cualquier precio.


Pero tampoco puede uno ir con el paso cambiado. Además puede ser divertido cómo un aprendiz de insultador tiene la piel tan fina como una “neneza” cuando a él le tocas los costados.


El caso de este becario de charlatán tiene mucho de patología y, por lo tanto, su análisis puede ser tan pedagógico como ilustrativo.

Veamos.


Esta criatura de 34 años destila rencor y odio producto de la renuncia a su identidad (reniego de su origen) y la maldición de un apellido que produce frustración lo que le lleva a mentirse continuamente para terminar creérselo y a partir de ahí con convencimiento pleno querer engañar a los demás trufándolo con improperios de tahúr.


Independentista radical en 1ª generación es genéticamente, por los cuatro costados (dos por padre y dos por madre) jienense y granadino, andaluz puro: Gabriel Rufián Romero.


Y una vez que abdica de sus ancestros más ascendientes ¿qué no va a hacer con el apellido que al fin y al cabo es charnego? Ni siquiera quitárselo, como hiciera con el Pérez su referente el oscense Carod Rovira, puesto que los siguientes cantan aún más a “legado andalusí” y Califato.



Una vuelta por el Google, con el que volvió a meter la pata el iletrado Pablo Iglesias y su particular “Cruz de Borgoña”:

Este apellido español e hispanoamericano, poco frecuente y de origen andaluz –al menos e n su mayoría−, e s muy posible que proceda, en todo o en parte, de moriscos. Puede ser de los llamados de oficio u ocupación, pues el primer significado de «rufián» en español es proxeneta, pero también cabe que sea de naturaleza apódica, es decir, derivado de un mote o apodo …



Rechacemos de plano tal argumento porque, aunque fuera verídico, nadie está a salvo de su genealogía y por lo tanto respeto para el señor padre, abuelo, bisabuelo, tatarabuelo etc. del muchacho y todos los Rufián (con mayúsculas). Sí sirva para aclarar que el individuo no desciende, precisamente, de Ramón Berenguer.



Pero sí el DRAE define rufián (con minúscula): “Hombre vil y despreciable que vive del engaño y de la estafa”.


Ese es el contencioso: cuando el comportamiento adjetiva el sustantivo y minimiza un honrado apellido condenándole a escribir con minúscula.



“Dos noticias de origen político originadas la semana pasada han puesto de manifiesto la fuerza del toreo”. Síguelo en www.ladivisa.es


“Manipulador rufián (con minúscula), más que mentiroso”. Síguelo en www.ladivisa.es


“Esta criatura de 34 años destila rencor y odio producto de la renuncia a su identidad”. Síguelo en www.ladivisa.es


“Independentista radical en 1ª generación es genéticamente, por los cuatro costados andaluz”. Síguelo en www.ladivisa.es


“Pero sí el DRAE define rufián (con minúscula): “Hombre vil y despreciable que vive del engaño y de la estafa””. Síguelo en www.ladivisa.es


“Cuando el comportamiento adjetiva el sustantivo y minimiza un honrado apellido condenándole a escribir con minúscula”. Síguelo en www.ladivisa.es

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