LUNES DE RESACA: El año… ¿de quién?

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JAVIER FERNÁNDEZ-CABALLERO


El año ha sido apasionante en las plazas. Más público en los cosos de primera y segunda categoría y alegría en los espectáculos de tercera. Ilusiones renovadas en los nuevos matadores, competencia máxima en la cumbre. Acaba la temporada. Acaban los sueños y las ilusiones se tornan en esperanzas de cara a la próxima campaña. Intentando que el positivismo impere en las siguientes líneas a pesar de que no es fácil hablar de buenos datos con la que le está cayendo a la tauromaquia, es bueno sacar nuestro potencial artístico a relucir y clamar lo mejor de un año por los de luces.


¿Un nombre? Roca Rey, sin duda. Clave en el resurgir y la savia nueva, aunque Málaga y Palencia echaran por tierra su porvenir más próximo y apuntaran a Lima la gran reaparición. De disfrutar su momento. El que le ha disputado López Simón, que ha crecido sobre todo en el toreo con el capote y esos casi setenta espectáculos han visto cómo su valor impera en buenas y malas tardes, que también las ha tenido. Como Castella, al que los dulces del mes de septiembre en Albacete o su encerrona nimeña le han servido para sanar su amargor de tardes de silencios. Como JT en sus tardes de gloria de Jerez, Alicante, Huelva, San Sebastián o Valladolid.


Ponce el quinto del escalafón… con veintisiete a sus espaldas. Y armando una faena de rabo hace sólo una semana en La Misericordia. Un puesto más alto, el cuarto, tiene Juan José Padilla. Y le siguen el momento estelar y maduro de Alejandro Talavante, la estela de eterno pellizco de José María Manzanares –triunfador indiscutible del año en Madrid-, el poderío incorrupto de El Juli, el momentazo –desde Pamplona hasta Zaragoza- de un Perera al que no le acompañaron los sorteos en las primeras Ferias y la sorpresa a la veteranía de Juan Bautista, un dios en Francia.

Garrido, Fandiño y Fortes llegan a la quincena en los puestos del escalafón: de garra lo del extremeño, de resurrección lo del vasco y de poso dulce lo del malagueño. Al igual que David Mora, que sin ir a misa Dios sabía que seguía creyendo en él y le ofreció el regalo de Alcurrucén en Madrid aprovechado al máximo, como su excelente temporada, por el torero de Móstoles. Curro Díaz y Paco Ureña para aprovechar su veteranía y su momento, al igual que el de un Morenito al que los despachos no han arropado este 2016. Injusta realidad.


Y a partir de ahí la batalla popular de El Cordobés, el año intermitente de Morante, la lucha guerrera pero reposada de Rafaelillo, el tomadaca triunfal de Juan del Álamo, el regusto que no pasa de moda de Urdiales, el excelso año de Marín –que 2017 será para disfrutarlo- o la lucha hispana de Adame.

Tenemos material artístico. Nos falta saber comunicárselo a la sociedad. Y ahora, ¿de quién ha sido el año para vosotros?

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