El reportaje sobre lo acontecido con Adrián en la última semana

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Adrián, un niño de tan sólo 8 años cuyo sueño es ser torero y que sufre una maldita enfermedad, se refugia en el mundo del toro para combatir psicológicamente el problema por el que pasa. Desde que se conoció que sufría la enfermedad han sido numerosísimos los mensajes de ánimo de aficionados y los ofrecimientos de ganaderos y toreros para actuar en un festival en beneficio del Hospital de Oncología Infantil de Valencia que se celebra este sábado. Vicente Ruiz "El Soro”, Enrique Ponce, Vicente Barrera, Rafaelillo, Román, José Garrido y el novillero Fernando Beltrán hacen el paseíllo ante más de 6000 personas en la plaza por esta bella causa.


Hasta aquí todo bien. Hasta que llegó la fecha del Domingo, 8 de octubre de 2016. Un mensaje estalla en las redes sociales. Una antitaurina desea soberanamente la muerte del pequeño Adrián: "Yo no voy a ser políticamente correcta. Qué va. Que se muera, que se muera ya. Un niño enfermo que quiere curarse para matar herbívoros inocentes y sanos que también quieren vivir. Anda yaaaaa! Adrián, vas a morir, vas a morir”.


Y tal y como editorializaba La divisa en su web, si este país fuese usto, la lógica debería imperar. El Defensor del menor contra Aizpea Etxezarraga debería dar la talla o se delatará. El toreo en las RRSS se hizo grande el 9 de julio: ahora tiene la oportunidad de ser invencible moral y judicialmente. Nada hay más repugnante que desear la muerte de un ser humano. Nada hay más odioso que hacerlo de un niño que, además, ya está consiguiendo lidiar su octavo toro de la vida para enfundarse el traje de los nueve años con la seguridad de quien disfrutará muchas muchas décadas de la gloria de las plazas de toros.

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