Dos héroes que se fueron a pie

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JAVIER FERNÁNDEZ-CABALLERO / FOTOGALERÍA: LUIS SÁNCHEZ OLMEDO


Una corrida de Puerto de San Lorenzo era la que tenía lugar en la tarde de este sábado en la plaza de Las Ventas para la tercera de la Feria de Otoño. Dos de los nombres más importantes de la temporada, Curro Díaz y José Garrido, se batían el cobre mano a mano en el primer escenario taurómaco del mundo.


A saludar sacó Madrid a Curro Díaz tras el paseíllo. "Montesino I” llevaba por nombre el abreplaza, un toro con zancada, primero del triple lote de Curro Díaz, que se quedó dormido en el caballo en los dos puyazos que recibió de José Manuel Quinta, acobardándose. Hizo también signo evidente de la frialdad de salida de su encaste. Sin pensárselo dos veces se fue a brindar el toro al tendido, iniciándole faena de forma toreísima y conectando con su tradicional gusto. Se quedó en el sitio en la siguiente tanda, pena que un desarme le quitó la muleta en el remate de tanda. En complicada se tornó la condición de un animal difícil, que despachó de una estocada un punto desprendida el de Linares.


"Joyito”, grandón y largo era el segundo de Puerto de San Lorenzo, al que José Garrido no pudo recibir con lucimiento. No le gustó nada la puya ni del picador titular ni el de la puerta, huyendo del hierro cuando lo sentía. Limpios fueron los pares de su cuadrilla. Pegado a tablas comenzó labor por estatuarios el torero extremeño, pasándose cerca al animal, pero cogiendo buie la muleta en el remato por abajo el animal. Limpia fue la segunda serie, con un tranco en el que quería salir un punto suelto el toro pero mantenía la humillación en los chismes del joven. Pero en pasadora se tornó su condición, matando de pinchazo y estocada Garrido.


Frenadísimo de salida fue el tercero, un toro que no se empleó en el capote de Curro Díaz e hizo las cosas deslucidísimas en la franela de la cuadrilla. Además, con la cara alta se portó en el caballo de Curro Sánchez. Con garbo fue el prólogo muleteril del luinarese, y en un momento de apuro, el toro le echó mano para darle un feísimo volteretón del que lo peor llegó en la soberana caída que le propinó el animal. Siguió enrazadísimo frente a la cara del toro para recibir otro palizón en la siguiente tanda, cuando se disponía a rematar la serie por el pitón derecho, cogiéndolo el toro en el remate y dándole un pitonazo en la parte inferior del muslo. Sencillamente extraordinarios fueron los últimos muletazos al natural del jiennense, relajadísimo por la mano izquierda. Falló en el primer intento, debiendo salir a saludar la ovación tras despachar al animal.


Genial fue la lidia de Antonio Chacón al cuarto toro, un animal al que le colocó un soberbio par Abraham Neiro en el primer par y otro impresionante de ejecución en el segundo, premiado con una fortísima ovación. Al público fue el brindis de Garrido de "Montesino”, que se desenvainó un pitón de salida. Muy inteligente el extremeño, le buscó la solución a un toro que sólo quiso rebañar al joven y lo consiguió en el epílogo muleteril, afortunadamente sin consecuencias aparentes para Garrido. Por diabluras terminó su faena al hilo de tablas, cruzándose el torero y dejando circulares que tuvieron emoción por su cercanía. Por manoletinas espeluznantes finiquitó trasteo. Con el toro totalmente ya rajado cogió la espada Garrido para recibir otro volteretón en el primer encuentro y, en el segundo, de nuevo, salir detrás de él el animal y prenderlo. Pasó a la enfermería.


"Macetero” llevaba por nombre el quinto de El Puerto, otro toro que hizo las cosas típicas de su encaste de salida y con el que anduvo torerísimo el subalterno valenciano José Manuel Montoliú sacándoselo capote en mano torerísimo hasta los medios. Lo cuidaron a pesar de su evidente mansedumbre los hombres de plata para que le iniciase labor Curro Díaz sentado en el estribo, destacando de inicio dos trincherazos torerísimos. Vaaliente anduvo en la siguiente tanda, en la que se los pegó encajado por la mano derecha, conectando. Se hizo daño en al mano el animal, pero prosiguió torerísimo el de Linares ante un toro siempre huidizo. Sin ganas ya tomaba los muletazos en la última parte de la faena el de El Puerto, sacando Curro valor a pesar del palizón que llevaba encima. Mató de estocada.


Se retrasó unos minutos la corrida antes de que saliese a matar al animal sexto José Garrido, que escuchó una sonora ovación a su salida. Cumplió desplazándose en los primeros tercios el de El Puerto, soplándole Antonio Chacón un buen par. Se desplazó el animal cuando Garrido le plantó la muleta con verdad al natural, gustando por ese lado en sus tandas. Se fue diluyendo la labor porque el toro se vino a menos. Espada en mano, Garrido mostraba evidentes signos de dolor al levantar el acero


FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Las Ventas. Tercera de la Feria de Otoño. Corrida de toros. Más de tres cuartos de entrada.

Seis toros de Puerto de San Lorenzo.

Curro Díaz, palmas, ovación y ovación.

José Garrido, silencio, palmas camino de la enfermería tras dos avisos y palmas tras dos avisos. 

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