Ponce: incombustible nivel en Logroño con dos orejas y una que robó el palco

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Manuel Jesús "El Cid” sustituía esta tarde en La Ribera de Logroño al lesionado Alejandro Talavante, que ayer se resintió de su mano derecha en Nimes y finalmente no pudo hacer el paseíllo. Enrique Ponce abría plaza y Miguel Ángel Perera la cerraba frente a un encierro de El Pilar.


Con muletazos genuflexos tras lidiarlo con dulzura en los primeros tercios inició Ponce su faena al primero, un toro al que llevó en el trasteo a media altura por su condición blanda. En su línea Enrique Ponce, le dio tiempos al animal y lo dejó reponer entre tanda y tanda. Importantes derechazos aislados dejó el torero de Chiva, que también se los pegó al natural también de uno en uno. Un estoconazo hasta las cintas hizo al toro caer en el mismo centro del anillo, cortando una oreja con petición de la segunda.


'Miralto', número 106, negro mulato y de 507 kilos llevaba por nombre el segundo, que finalmente fue devuelto tras caerse en repetidas ocasiones en su encuentro por el caballo. Fue sustituido por un sobrero de la misma ganadería: la primera vara la tomó bien y la segunda se vino un punto a menos el animal. Brindó El Cid a Enrique Ponce la muerte del animal. Le dio distancia en los medios en el centro del anillo por el lado izquierdo para iniciarle faena, mano donde fundamentó su faena. Dejó naturales importantes por ese lado, conectando con el público en la mano que históricamente le ha dado la gloria a Manuel Jesús. Mató de estocada trasera que requirió y fue ovacionado.


Lances de recibo con mucha suavidad le dio Miguel Ángel Perera al tercero, cuidándolo en el caballo y meciendo por templadas chicuelinas en el quite. Saludó palos en mano Curro Javier, dándole sitio Perera ya en faena al animal. Dos series por el derecho fueron lo más destacado del torero extremeño, que lo intentó a zurdas per ole costaba más al toro. Se apagó el de El Pilar, le costó cuadrarlo y le dio un pinchazo hondo, escuchando aviso y matando finalmente de estocada entera desprendida. Ovación.


Bien comenzó Ponce su lidia al cuarto, en buenos lances de recibo a la verónica rematando con una chicuelina y la media en los mismos medios del ruedo riojano. Levemente se le dio al de El Pilar en varas. De uno en uno lo fue metiendo en el canasto con un animal justo de fuerzas. Dejó un trasteo a media altura otra vez, donde Ponce entendió de forma perfecta al animal, siempre planteándole de frente su labor. Una serie extraordinaria con la mano derecha epilogó faena junto con sus clásicas poncinas. También se los dio al natural en una faena que alargó el valenciano ante la gran fijeza del de El Pilar, que aguantó toda la faena de Ponce con esa virtud. Mató de estocada entera y cortó otra oreja con petición de la segunda.


Nada decía el quinto, un toro deslucido al que El Cid intentó imponerse sin fruto final. Le robó algún que otro muletazo, pero no consiguió sacar agua. Además, anduvo mal con los aceros escuchando el torero de Salteras un aviso. Silencio.


Salió el sexto con muchos pies, costando sujetarlo en el capote de Perera y no recibiendo mucho castigo en el caballo. En cuanto le exigías al animal, perdía las manos. Espada en mano, dejó alguna tanda más robándole algún muletazo ante un toro sin transmisión. Mató de estocada baja. Silencio.


FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de La Ribera, Logroño. Tercera de la Feria de San Mateo. Corrida de toros.

Seis toros de El Pilar.

Enrique Ponce, oreja y oreja.

Manuel Jesús "El Cid”, ovación y silencio.

Miguel Ángel Perera, ovación y silencio. 

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