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Una corrida de Parladé grandona echó un quinto toro que le tocó a Iván Fandiño que fue de nota a pesar de lucir 650 kilos de romana; Padilla sufrió un volteretón en medio de los silencios de Garrido

Un buen quinto y un Padilla sobrehumano

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FOTOGALERÍA: LUIS SÁNCHEZ OLMEDO


Una corrida de toros de Parladé, triunfadora en pasadas ediciones en la Feria de San Isidro, hacía acto de presencia este Jueves de Corpus en la plaza de toros de Las Ventas para la vigésimo primera de la Feria de San Isidro. En el cartel, estaban anunciados Juan José Padilla tras salir a hombros de Sevilla, Iván Fandiño tras una primera actuación en la que salió pitado de Madrid y José Garrido tras confirmar alternativa en este escenario sin demasiada suerte.


Salió el abreplaza y Padilla lo recibió a portagayola, el animal salió algo desentendido pero el de Jerez consiguió pegarle algunas verónicas con más emoción que brillo. En varas la pelea fue bastante vulgar. Los tres pares de banderillas los puso Padilla, recibiendo en el primero una soberana voltereta cumplimentando el tercio con mucha entrega. Inició con estatuarios regalando una hermosa firma de remate, pero recortando demasiado a un toro que no tenía el viaje boyante, sí la nobleza para que le dejase el jerezano algunos naturales muy interesantes, tampoco dio para mucho más el toro al que mató de una estocada para escuchar una ovación. Preciosa era la lámina del cuarto, de corta mano y largo cuello, que tuvo entrega en los primeros tercios y se desfondó tras el tercio de banderillas, solventado con facilidad por un Padilla muy capaz que no se encontró con un enemigo con fuerzas. El animal se aplomó en la faena de muleta y ya no tuvo espíritu para acudir a la muleta de un Padilla porfión. Lo mató de una estocada y recibió el cariño de Madrid en una afectuosa ovación.


El segundo no se lo puso nada fácil a Iván Fandiño. Su falta de entrega, de raza y de condición física provocó que se defendiese durante toda la lidia convirtiendo la faena de muleta en una pelea barriobajera con la que Fandiño tampoco se encontró cómodo. Mal además con la espada. Escuchó pitos tras aviso.Entonado salió Fandiño a saludar al quinto, toro de mucha carne pero también de largo cuello que utilizó para humillar en las verónicas con las que Fandiño le iba ganando el paso para rematar en los medios. En la media distancia se arrancó el toro al penco para quedarse con fijeza en el primer puyazo. Con el compás abierto dejó José Garrido un valeroso quite por gaoneras garbosamente rematado con una revolera. Ilususionante fue el comienzo de Fandiño que aprovechó la boyantía humillada del buen castaño de Parladé para dejar dos series de mucha conexión con la mano derecha. Luego todo se vino abajo, al acusar el toro la entrega y pararse cuando más lo necesitaba el vasco. Lo mató de una estocada y saludó una ovación.


Vareado de carnes pero serio de cara y expresión era el negro sexto que se desplazó con brío y codicia en las asentadas verónicas del saludo de Garrido. Largo de arrancó en las dos varas y en las dos llegando para topar, en dos golpetazo a tremendos que acusó después porque pareció anunciar brío y emoción y se fueron los dos en cuanto se impuso Garrido, que se quedó sin material a media faena y se enredó después con el sincero arrimón que no gusta en Madrid aunque sea muy sincero. Mal con la espada, escuchó silencio. Sobresalió José Garrido con el tercero en un ceñidísimo quite por chicuelinas. Metió los riñones el toro en el caballo a pesar de las protestas pero cuando llegó la muleta le hizo una radiografía al extremeño y ya no se olvidó de dónde estaba. Tuvo que tragarle José para ir extrayendo los muletazos en una pelea más consigo mismo y con la condición del toro que con el triunfo. Pinchó una faena larga de más fondo que resultado mal rematada con la espada. Silencio tras aviso.


FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Las Ventas. Vigésimo primera de la Feria de San Isidro. Corrida de toros.


Seis toros de Parladé, de mucha nobleza y recorrido y fondos escasos el primero, sin raza ni gracia ni espíritu el defensivo segundo, sin raza ni gracia ni espíritu el defensivo segundo, medidor, reservón y exigente el tercero, de mucha entrega y poco fondo el aplomado cuarto, humillado y con transmisión y entrega el buen quinto, con codicia y empleo a menos el negro sexto.


Juan José Padilla, ovación y ovación.

Iván Fandiño, silencio y ovación.

José Garrido, silencio y silencio.



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