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Mala corrida el día en que descubrió la placa 2015 con hasta tres sobreros en el ruedo; impactante valor de Roca Rey, por encima de un Talavante sin opciones y un Posada que no vio el bravucón primero

La maldición del azulejo

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JAVIER FERNÁNDEZ-CABALLERO


La maldición del azulejo volvió a surtir efecto este domingo 15 de mayo, día de San Isidro, en la plaza de Las Ventas. Hasta tres toros se fueron para el corral por devolución presidencial y hasta tres hierros –el de Juan Pedro Domecq, el de Conde de Mayalde y el de José Luis Marca- saltaron a la arena venteña este día del patrón. El mismo día que se descubre el azulejo por la gran corrida del año anterior, se pega el petardo. Hoy la víctima fue Juan Pedro.


Alto, danzarín era el primero, toro de la alternativa de Posada de Maravillas, con un peso de 590 kilos. Desparpajo capotero mostró Juan Luis en el recibo capotero del toro, gustándose mucho a la verónica ante la embestida derecha del de Juan Pedro. Se salía de los vuelos del capote en el quite de Juan Luis, aunque no salía excesivamente humillado pero sí tenía una constante nobleza. Tras la ceremonia de confirmación, brindó el toro a Luis Álvarez para iniciarle faena pudiéndole en las mismas rayas del tercio. En ese lugar intentó confinarle faena el extremeño, ante un toro con casta pero sin entrega, que iba a una altura baja, y al que no le costaba nada venir pero le costaba salirse de los vuelos de la muleta. No acertó a espadas, sonando un aviso. Buena hechura tenía el sexto, pero fue devuelto y sustituido por un sobrero de Conde de Mayalde. Una nefasta lidia tuvo el astado, que brindó Posada a Su Majestad el Rey don Juan Carlos. Con la muleta en la mano derecha comenzó su faena Posada, tocando muy fuerte al de Mayalde, pero no fue posible el lucimiento. Arrojo de valor con un estoconazo final.


Detalles capoteros dejó Talavante con el tercero, un toro que se quedó enganchado a la pata del caballo que montaba Miguel Ángel Muñoz, afortunadamente sin consecuencias mayores. Variado fue el quite de Roca Rey, pasándose el toro por la espalda, quedándose con las zapatillas pegadas al suelo e intercambiando por tafalleras. Echaba la cara un punto arriba en el tercio de banderillas, brindando a Su Majestad el Rey. Con la pedresina inició su faena en el centro del anillo, prosiguiendo su toreo con la mano izquierda, no cuajando esa tanda. Rápidamente se fue a la mano diestra para intentar el lucimiento sin fruto. Era pasador sin más el de Juan Pedro, sin transmitir nada, poniéndole el pecho Talavante y la verdad en su colocación. Pinchó arriba en el primer encuentro para dejar una entera fructífera a la segunda. No fue el toro propicio para el triunfo un cuarto cinqueño, que fue a menos y pitado en los dos primeros tercios. Le faltó ese final para que Talavante pudiera conformarle un trasteo emotivo. Nada pudo hacer muleta en mano más que matarlo con dignidad.


Se movía el tercer toro en el capote de Roca Rey y en el caballo que montaba Manuel Molina, protestando la presencia del toro en el ruedo el respetable tras perder las manos en el tercio de varas. Tenía buen tranco el astado. Brindó al Rey Juan Carlos el toro con estas palabras: "Majestad, usted siempre se merece más que un brindis. Aprovechando esta oportunidad, lo invito a los 250 años de la plaza de Acho”. Se la dejaba muerta con la derecha para que pasara el astado, siendo capaz de trasladarle al toro el ritmo que en las primeras series que no tenía. Suaves y largos eran los toques, no admitiendo toques fuertes el astado, y prosiguiendo los engaños también en la segunda tanda. No subió el trasteo al natural, poco a poco fue apagándose el astado. Sonó el aviso antes de que entrara a matar el peruano, sabiendo resolver en la estocada. Devueltos fueron el quinto y el quinto bis, de Juan Pedro, dándole el primero de ellos un fuerte volteretón a Roca Rey en un quite por saltilleras. Salió adelante la lidia, por fin, del quinto tris, un sobrero de José Luis Marca que debió cuidar toda la cuadrilla en demasía en los primeros tercios ya que no era un toro sobrado de fuerzas. Con decisión se fue a los medios Andrés para brindar al público una labor que comenzó en la misma raya del tercio, por estatuarios. No tuvo fortuna con un astado aplomado, yendo a por la espada. Le dio un derrote en la barriga al entrar a matar al toro.


FICHA DEL FESTEJO


Plaza de toros de Las Ventas, Madrid. Feria de San Isidro, décima de abono. Corrida de toros. Lleno en los tendidos.


Siete toros de Juan Pedro Domecq, una escalera de presencia. Un sobrero de José Luis Marca, quinto tris, y otro del Conde de Mayalde, sexto bis. Docilón y de humillación sin vida el feble primero; de cierta calidad sin fondo el hermoso segundo; con más fijeza y codicia que poder el humillador tercero; pasador sin transmisión el noble cuarto; devuelto por inválido el quinto; igual el escurrido quinto bis; inválido el quinto tris; masacrado en varas el poder y boyantía del bravo sexto bis.


Alejandro Talavante (obispo y oro): Silencio y silencio.


Roca Rey (caña y oro): palmas tras aviso y palmas.


Posada de Maravillas, que confirma alternativa (marino y oro): Silencio tras aviso y silencio.


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