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El madrileño le arma un lío al sobrero de regalo: faenón y dos orejas al quinto; una paseó del segundo Manzanares; Varea, ovacionado en sus dos toros

López Simón se cuela en la alternativa de Varea en Nimes

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EMILIO MÉNDEZ


La tarde del domingo también traía otro festejo de máximo interés en la Feria de Pentecostés de Nimes. Con un encierro de Juan Pedro Domecq hacía el paseíllo José María Manzanares, Alberto López Simón y Varea, que tomaba la alternativa.


Varea, en el toro de su alternativa, de Juan Pedro Domecq con 515 kilos, salió incierto de inicio y no le pudo dar un buen capotazo. Le hizo un quite por chicuelinas muy artístico. Tras la ceremonia de alternativa, brindó a su padre para realizar una faena a más, donde le encontró la distancia al toro para ir llevándolo poco a poco hasta cuajarle tres tandas buenas que emocionaron. Fue subiendo el trasteo, terminando por ayudados por alto, pero fallando con la espada, pinchando cinco veces y usando el descabello. Con dos faroles de rodillas saludó Varea al que cerró plaza, para luego torear a la verónica y rematar con tres medias toreras. Cumplió en el caballo el astado en el caballo y, con la muleta, anduvo el de Castellón esforzado. Dejó muletazos artísticos en el trasteo, con pellizco, dejando detalles toreros en el final de trasteo con trincherillas y muletazos por bajo. Fue una faena en la que mostró que es un matador de toros. Fue ovacionado tras pinchar.

José María Manzanares paseó una oreja del segundo, tras cuajar una faena artística. Sólo dejó algunas verónicas de capote, pero tras el tercio de varas le encontró el sitio y la distancia. Muy a su estilo, le realizó un trasteo profundo por el lado derecho para, tras estocada recibiendo, pasear el primer apéndice entre las palmas al toro en el arrastre. El segundo de Manzanares fue manso y con muy poca fuerza. Justito se le dio en el caballo, intentándolo el alicantino, dejando muletazos pero siempre perdía las manos. Todo quedó en silencio.

Simón sorteó un toro bravo con el que se impuso a su estilo, con valor y raza, quedándose muy quieto y pasándoselo muy cerca. Fue una labor de mucho valor. Al final, falló con la espada y todo quedó en palmas. El quinto fue otro toro deslucido, sin fuerza, con el que no pudo hacer nada Simón. El astado se rompió la mano derecha en los compases finales del trasteo, teniendo que descabellarlo López Simón. Le armó un lío gordo a un toro de regalo de Juan Pedro Domecq, con transmisión y bravura, con calidad, lo necesario para que le hiciera faena. Estuvo bien de capa, y muleta en mano se sobrepuso a través de entrega, pasándoselo muy cerca. Se lo cambió por la espalda, en redondo, con la pierna hacia adelante hasta las bernadinas finales, que se convirtieron en manoletinas y el estoconazo. Le cortó dos orejas.


FICHA DEL FESTEJO

Coliseo de Nimes. Quinta de la Feria de Pentecostés. Corrida de toros.

Seis toros de Juan Pedro Domecq, de regalo el quinto.

José María Manzanares, oreja y silencio.

Alberto López Simón, palmas, división de opiniones y dos orejas en el sobrero de regalo.

Varea, ovación y ovación. 

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