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Paseó una oreja del toro de la ceremonia y fue ovacionado y corneado en el sexto; otra cortó David Mora del segundo y Morante se fue entre broncas del Coliseo

Magia y sangre de Ginés Marín en su alternativa en Nimes

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EMILIO MÉNDEZ


Acogía este domingo el coliseo francés de Nimes una corrida de toros matinal con el hierro de Zalduendo para los matadores Morante de la Puebla, David Mora y Ginés Marín que tomaba la alternativa. Era, pues, el momento crucial del torero extremeño, que veía cómo se hacía doctor en tauromaquia de la mano de un genio y en presencia de un héroe en su trayectoria.


Más de media entrada había en el coliseo la mañana de la alternativa. Inició Marín con algunos lances a la verónica para quitar posteriormente por chicuelinas al toro de Zalduendo. Cayó de pie tras brindar a su padre Guillermo, picador de su cuadrilla, haciendo una labor importantísima, muy seria, firme y asentada. Profundidad y buen concepto mostró el extremeño con una arrucina muy justa. Metió la espada en buen sitio, tardó en caer el toro, se escucharon los dos avisos. Con palmas despidió el público al toro de Zalduendo, con bravura y calidad que lo aprovechó bien el torero. Cortó una oreja.


Devuelto por falta de fuerza resultó el segundo de la mañana. El sobrero de Zalduendo fue un toro incierto, sin calidad y complicado con el que sólo pudo dejar algunos capotazos de tanteo. Deslucido y sin fuerza fue el toro, que le dio muy pocas opciones a un Morante que lo intentó. Dejó pinceladas sin redondear nada. Lo intentó pero falló con la espada y todo quedó en silencio.


El tercero, para David Mora, lo inició toreando a la verónica y por chicuelinas, dejando una buena media. El toro cumplió en el caballo para, después, dejar un quite por justas gaoneras, quedándose muy quieto y emocionando. Le cortó finalmente una oreja a otro gran toro, con claidad y recorrido. Inició en los medios con dos péndulos para tomarle bien la distancia en algunos muletazos muy profundos en redondo con la diestra. Fue una faena emotiva, con mucha entrega del torero, ante un astado que transmitía. El trasteo fue a más para dejar estocada desprendida.


Entre pitos se fue Morante de su actuación frente al cuarto de la mañana, un astado deslucido con el que se lució sí de capote, pero muleta en mano sólo dejó detalles que supieron a poco. Acortó pronto faena y escuchó una bronca.

El segundo de David Mora fue un toro sin transmisión, pero bravo. Inició bien de capote, a la verónica, dejando otra media de buen gusto. Respondió Ginés Marín quitando por ceñidas chicuelinas. Brindó a una señora en el tendido para llegar una faena de poder, en la que anduvo firme y lució por momentos. No rompió el trasteo, pero dejó una estocada trasera que valió la ovación.


Con el último del festejo, Ginés Marín anduvo fácil y demostró por qué ya es un matador de toros. Cuajó muletazos buenos, templados, pero sobretodo dejó arrojos de valor y verdad. En un momento en el que se descuidó, el toro hozo por él y le pegó una cornada en la parte posterior del muslo derecho. Continuó la lidia, y el torero fue todo verdad. Al final vinieron bernadinas ajustadas, pero falló a espadas, dejando atrás un triunfo importante.

FICHA DEL FESTEJO

Coliseo de Nimes. Cuarta de la Feria de Pentecostés. Corrida de toros.

Seis toros de Zalduendo.

Morante de la Puebla, silencio y bronca.

David Mora, oreja y ovación.

Ginés Marín, oreja tras dos avisos y ovación. 

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