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Silencios en los arrastres distintos a los de los toreros que eran simple ninguneo, ahí estriba la diferencia y el sectarismo.

Ni para jugarse la vida

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Pjc6

EN CORTO Y POR DERECHO (PJC)


Ni para jugarse la vida


Por Euskadi dicen que “ ni p’a tacos de escopeta”. Eso fue la corrida de ayer que bajo el denominador común de “Santacoloma” se lidió en versiones de Flor de Jara y San Martín.

No se las razones veterinarias para desechar ejemplares de la ganadería anunciada , aprobar lo que salió y los dos remiendos, pero me da que hemos vuelto a las andadas de “toro grande, ande o no ande” sin respetar el supuesto origen. 

Curiosamente ellos que de tanto hablar de encastes, como si supieran, sin caérseles de la boca, han hecho de algo fundamental un tópico por falta de obra en consecuencia y por tanto carecer de credibilidad. 

Ayer tuvieron la suerte de contar con el “15M venteño” que optó por el respeto ante la frustración de ver como uno de “sus juguetes” era mansedumbre al peso. 

Silencios en los arrastres distintos a los de los toreros que eran simple ninguneo, ahí estriba la diferencia y el sectarismo. Lo poco que se salva del festejo de ayer fueron la profesionalidad de Robleño, el clasicismo sereno de Delgado y la madurez solvente y digna de Silveti en una tarde en que no vendía el “jugarse la vida” por no aparentarlo.

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