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Roca, Rey de su confirmación

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JAVIER FERNÁNDEZ-CABALLERO / FOTOS: LUIS SÁNCHEZ OLMEDO


Roca Rey consiguió su sueño de salir en hombros de Madrid. Lo hizo una tarde en la que, hasta el quinto toro, todas las circunstancias ganaderas estaban a la contra, pero lo consiguió un peruano que quiere ser figura a costa de lo que sea, incluso de su propia vida. Los naturales de Talavante destacaron, sobre todo, ante un zambombo quinto que fue todo rebeldía pero al que le imprimió todo temple el extremeño. Roca Rey desorejó al sexto, quizá de forma excesiva, pero con el regusto de saberse triunfador y a hombros el día de su confirmación. Por su parte, Castella no tuvo suerte.


"Tortolito”, el primer toro de Cuvillo para la confirmación de alternativa de Roca Rey, estaba gordo, bajo y largo y lo recibió el matador peruano a la verónica cuando hincó los pitones en el ruedo y deslució el remate. Quitó Sebastián Castella por chicuelinas en un espeluznante quite, respondiendo Roca Rey por saltilleras antes de la confirmación de alternativa. Al Rey brindó el toro para irse a los medios y cambiárselo por la espalda, finalizando con una arrucina ese inicio. Larga fue la primera tanda a diestras ante un toro que se quedaba corto por momentos. Cuando se lo cambió a la mano izquierda le costó hilvanar los muletazos ante un toro que iba a menos, atacando por la espalda ante los parones del animal. Una estocada puso fin a la labor.Más en tipo fue el sexto, el segundo toro de la tarde con el hierro de Mayalde. Puso toda la carne en el asador el peruano ante un animal que no se definió en los primeros tercios pero que humilló en el quite de valor de Roca Rey. Lo lidió bien Francisco Durán "Viruta” entre los buenos pares de Juan José Domínguez. Espeluznante, tras el brindis al respetable, fue el inicio de faena de un Roca Rey que tuvo toda la disposición del mundo y a milímetros estuvo para irse a la enfermería. No escatimó en valor el jovencísimo torero, que fue a por todas en las siguientes tandas demostrando que quiere y puede ser figura del toreo. Se inventó las dos últimas tandas, aguantándole miradas, consintiendo la falta de casta del animal. Valor seco y real del peruano. Un estoconazo puso fin a su labor para arrancar las dos orejas.


Pegaba derrotes a la salida del lance el tercero, que mostró falta de fuerza que agravaron su situación y que ya en el caballo de Manuel Cid y en el capote de Valentín Luján mostró flojedad. Inició faena en el tercio antes de dejar una gran tanda al natural, que conectó perfectamente con el tendido gracias a que le bajó la mano para que no le enganchase. Le faltaron finales al astado por el derecho, por lo que volvió al mejor pitón Alejandro, pero no pudo más el astado. Le faltaba casta. Pinchó en reiteradas ocasiones.Grandón era el jabonero sucio quinto, un toro alto de cruz que le llegaba a la cabeza a Talavante. Se le dio en varas e hizo que Trujillo sufriera un volteretón afortunadamente sin consecuencias. No tenía gracia la embestida, por las nubes, quedándose quieto Roca Rey en el quite por tafalleras y el remate con la revolera. Poca entrega tuvo en el inicio de Talavante, que tuvo dos detalles de gusto, pero daba cabezazos el astado, calamocheando y soltando la cara por todos sitios. Tenía un punto de humillación en el inicio, pero inmediatamente pegaba el derrote. Menos gustaba el pitón derecho, por el que lo probó sin demasiado lucimiento, volviendo la cara el toro, pero regresó a la zurda y le pegó una tanda que levantó los olés sentidos en el tendido. Le ganó la partida al astado, pasándole cerquísima el de Mayalde, aguantando a la salida del muletazo y gustándose muchísimo. Metió la espada hasta el fondo y le cortó la oreja.


No rompió el segundo en los primeros tercios, sin embargo una extraordinaria lidia dejó el subalterno José Chacón en los dos primeros tercios. Colocaba la cara y humillaba el astado cuando brindó Castella a Su Majestad el Rey Juan Carlos. Por ayudados comenzó en el tercio su labor Castella antes de que se viniera abajo el toro. Pero una tanda por el derecho, conectó con el tendido. Se puso a protestar el tendido la colocación de Castella, encunándose éste entre los pitones en los finales en un toreo sin conexión. Sonó un aviso antes de entrar a matar. Fue silenciado. "Atrevido” llevaba por nombre el cuarto, que le partió la vara a José Doblado en el tercio de varas y no terminó de definirse en los primeros tercios. Se lo intentó sacar Castella hacia las afueras, pero fue a menos el trasteo. Todo se puso a la contra y entre silencios se despidió el francés.


FICHA DEL FESTEJO


Plaza de toros de Las Ventas, Madrid. Feria de San Isidro, octava de abono. Corrida de toros. Lleno de No hay billetes.

Cuatro toros de Núñez del Cuvillo (primero, segundo, tercero y quinto) y dos del Conde de Mayalde (cuarto y sexto). De nobleza sin vida el primero; docilón y con voluntad el soso y feble segundo; descastado y sin gracia el tercero; codicioso y bravo el incomprendido cuarto; bronco, correoso y gazapón el basto quinto; áspero y bruto el castaño sexto.


Sebastián Castella (azul pavo y oro): Silencio tras aviso y silencio tras aviso.

Alejandro Talavante (sangre de toro y oro): Silencio y oreja.

Roca Rey, que confirma alternativa (verde hoja y oro): Palmas y dos orejas.


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