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Un buen encierro de Cuvillo lo aprovechó José Tomás para cortar tres y un rabo; dos orejas por coleta cortaron Padilla y Manzanares.

José Tomás colmó de felicidad a la "feligresía"

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José Tomás colmó de felicidad a la "feligresía" (3 orejas y rabo)


Un buen encierro de Cuvillo lo aprovechó José Tomás para cortar tres y un rabo; dos orejas por coleta cortaron Padilla y Manzanares.


EMILIO TRIGO

La presencia de José Tomás cerraba, este primer sábado de mayo, la Feria del Caballo de Jerez de la Frontera en la reaparición del mito de Galapagar en Europa tras su presencia en la Temporada Grande de la Plaza México. Lo hacía con un encierro de Núñez del Cuvillo como materia prima y con Juan José Padilla abriendo plaza y José María Manzanares epilogando cartel y Feria.




Una tarde que rompió esquemas desde que se anunció el cartel. La aparición de José Tomás en los ruedos es una inyección revitalizante para el sistema taurino en todos los niveles. Afluencia de masiva de público, aluvión de medios informativos de toda índole, fluido económico en el sector servicios e incluso hasta la reventa sale beneficiada. Todo es positivo para Fiesta y de forma callada, José Tomás lanza un darlo reivindicativo a los dirigentes políticos para que tomen buena nota, de todo lo que se mueve alrededor del cuestionado mundo taurino. Llenando las plazas como hoy en Jerez, se pone de manifiesto la importancia del toreo en nuestra sociedad actual. La presencia de José Tomás marca a todos los aficionados una era, un puntal y un referente de ilusión y alegría.


Los aficionados que "abarrotaron” hasta las azoteas colindantes, salieron de la plaza en plenitud de satisfacción. ‘El Mito de Galapagar’ fue fiel a su estilo y colmó todas las expectativas puestas en él. José Tomás ofreció una tarde plena en todo. Capote, muleta, espada y sabiduría. Sus quince naturales al segundo de la tarde con la cintura encajada, el mentón hundido, la planta vertical, y la cintura rota, serán difícilmente olvidados por los presentes. Un trazo tan largo y hondo, tan exigente y tan profundo, que eclipsó la tarde por completo. Las muñecas de José Tomás son capaces de construir, no ya lo extraordinario, sino lo único y lo imposible, el detenido movimiento de un natural inmortal, el dormido sueño del lance infinito o la imposible metamorfosis del aire convertido en muleta y de esta, en arte embarcando la embestida soñada del toro.

Jerez recibió con tremenda ovación a la terna al finalizar el paseíllo. La afición en pie tributando una calurosa y rotunda ovación. S.M. El Rey Emérito D. Juan Carlos, no quiso perderse tal acontecimiento y estuvopresente en una barrera junto a la Infanta Dña. Elena.


Dulce pero justo de fuerzas salió el primero, al que Padilla, a modo de quite, lo lanceó por tafalleras. Una vara justa se llevó el de Cuvillo como trámite y precedente del tercio de banderillas. Fue allí donde se llevó el jerezano un tremendo porrazo, al ser volteado en el tercer par y conducido a la enfermería por los miembros de su cuadrilla. Salió, sin embargo, corajudo, y brindó a Su Majestad el Rey Emérito la faena a su primero. Tras las probaturas iniciales, conjugó Juan una tanda a diestras con recorrido y limpieza. Transcurría la faena en la línea de la emoción y el susto constante, puesto que nada estaba claro. Se imponía Padilla a su oponente y por el contrario, a veces lo hacía el toro con una embestida RESERVADA. Hubo variedad, firmeza por parte del jerezano pero debido a la tremenda voltereta no pudo apretar el acelerador. Se le vio visiblemente mermado físicamente, por eso su esfuerzo es digno de resaltar. Pinchó en el primer encuentro y estocada al segundo.


Larga cambiada en el tercio y verónicas fueron las armas de Padilla para recibir al cuarto. Animoso con el percal en todo momento el jerezano. Galleo por chicuelinas y quite por faroles en los medios de mucha expresión torera. Era otro Padilla al anterior, mucho más metido, repuesto del volteretón en el primero. Una vara y al cambio de tercio. Con este, el tercio de banderillas resultó muy vistoso. Juan José enfibrado, enrrazado cuajó un gran tercio. ‘El Ciclón’ brindó al respetable, a su Jerez, en los medios. Y allí, comenzó Padilla a darle fiesta de hinojos. La tanda inicial de rodillas fue larga con un toro obediente y planeado buscando los vuelos abajo. Una vez en pie, Juan José defendió su parcela como él sabe, con la entrega más absoluta. Repertorio amplio, variado de recursos fiel a su tauromaquia. Él jerezano ofreció esa versión puesto que su oponente se apagó y la transmisión la puso El Ciclón. Pundonor, oficio y raza para no dejarse ganar la pelea ante sus compañeros. Buscó el triunfo y logró la Puerta Grande con dos orejas tras contundente estocada en los medios.


Saludo variado de Tomás con verónicas y chicuelinas al segundo, la tercera de susto. Muy ceñida y sin inmutarse el madrileño. Cumplió en varas el Cuvillo. José realizó un quite con el capote a la espalda que hipnotizó hasta el viento. Desafió a la física y a la bravura, saliendo vencedor de toda ley. El inicio de labor en los medios por estatuarios sencillamente espeluznante. Basó su cosida faena, principalmente por el pitón izquierdo por donde durmió al buen Cuvillo en cada natural. Toreaba el cuerpo, pensaba la mente y lo expresaba el alma en cada hondo y lento natural. Una lección de toreo de izquierdas con una muñeca rota hasta el infinito. Tremendo José Tomás que no toreo, jugó al toro como un niño en una plazuela. Canto al temple y al toreo añejo recordando al mejor 'Antoñete' de todos los tiempos. Tal vez, ese mechón blanco que luce Tomás es en recuerdo al tan histórico maestro. El de Galapagar cargó la suerte como nadie marcando la diferencia con todo el resto del escalafón. Con la diestra las tandas eran interminables por plasticidad y ligazón. Una obra cuasi perfecta, de un dios torero, llamado José Tomás. Espadazo y dos y rabo.

Irregular fue el saludo de Tomás al quinto. El madrileño, molestado por el viento, no pudo dibujar la verónica. Se enceló en el peto el astado después de derribar al piquero. Llegó al último tercio con una embestida cansina, soltando la cara y marcado a rajarse. Sin embargo, casi nada es imposible para Tomás que obró el milagro. Nadie podía imaginar que de un medio toro sin clase y de poco celo, distraído en cada salida del muletazo, le enjaretara varios naturales de bandera. No fue una faena completa o mejor dicho, no había material para ello. José Tomás realizó un toreo educado, sin molestar, gentil y agradable. Acarició cada embestida con dulzura, temple en los vuelos de su muleta. Todo y otra vez, con el toreo de izquierdas que durmió al más republicano de los astados lidiados. Con todo, también hubo tiempo para el sobresalto con dos hachazos al cuerpo sin que la cosa fuera con él. Inmóvil Tomás. El milagro lo hizo en los medios, parando el viento y calentado él los gélidos tendidos. El medio muletazo dio paso al natural más hondo que se pudiera imaginar con un torero hundido en el albero. El hombre lo imagina y sus milagrosas muñecas lo interpretan. Toreo diferente, distinto, de riñones encajados y planta vertical que marcan épocas. Estocada en tiempos hasta la bola. Oreja de enorme peso.


Saludo variado de Manzanares con mucha garbosidad y torería al tercero. Prosiguió José Mari con el mismo son capotero en el quite por chicuelinas. Hubo expresión y mucho mando. El toro en todos los tercios lució un son y ritmo sensacionales. Se cuidó en el piquero y la lidia fue de primorosa. Una vara dio paso a un buen tercio con los palos. El de Cuvillo tenía clase para reventar Jerez pero no demasiado poder. El alicantino apretó de inicio al astado en el interior del tercio tras brindar a S. Majestad. Hubo conjunción intermitente con toreo notable pero sin redondear del todo. Material había para ello, sin embargo Manzanares estaba con el acelerador a medias. Casi al final se apretó con él y reventó la plaza al cuajar una tanda con la derecha de muchísimo nivel. Ahora sí firmó el toreo que se le exige a tan gran figura. Mereció la pena esperar al último pasaje para ver tan bellísima conjunción. Manzanares ha estado bajo el síndrome de lo vivido por José Tomás. Estoconazo de libro recibiendo, a un toro que demostró clase embistiendo hasta en la suerte suprema. Dos orejas.


Manzanares recibió con buen juego de brazos al cierraplaza. Verónicas y personales chicuelinas. Un toro bien hecho que mostró temperamento en todos los tercios. Así con la bravura intacta llegó al último tercio. Manzanares fácil sin embraguetarse con su oponente estuvo a veces desbordado. Toro que humilló y repitió con transmisión hasta aburrirse. Cierto que era un toro de fatiga para el torero y mucho más para el público. Carbón y mucho que torear. El de Alicante con su magnífica clase, soltó algunas perlas de su indiscutible calidad. Lo suficiente para colmar a sus partidarios y llenarlos de elegancia. Estocada pero atascado con el descabello.




FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Jerez de la Frontera, Cádiz. Tercera y última de la Feria del Caballo. Corrida de toros.

"Lleno de no hay billetes” en tarde muy desangelada. Frío, viento y lluvia durante todo el festejo.

Seis toros de Núñez del Cuvillo, en tipo, de correcta presencia y de buen juego en general, salvo el deslucido quinto. El gran segundo, premiado con la vuelta al ruedo.

Juan José Padilla,ovación y dos orejas

José Tomás, dos orejas y rabo y oreja.

José María Manzanares, dos orejas y silencio.

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