El análisis de la semana con el maestro Rincón

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César Rincón hace balance con Pedro Javier Cáceres de la última semana de feria en Las Ventas donde los toros no ofrecieron posibilidad notables de triunfo. Esta semana la opinión del maestro con César Rincón. 



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P: Mala semana hemos escogido para analizar, esta semana del torismo.

R: La semana ha sido complicada para contar y analizar, pero mucho peor para torear; los toreros se estrellaban con unos encastes que todo el mundo dice que son encastes diferentes, pero yo creo que ha llegado el momento de que se analice tarde a tarde y corrida a corrida y no hablar de un encaste; porque cada ganadería a lo largo de los años,va adquiriendo una personalidad importante como lo que pasó con Juan Pedro Domecq, que ya no es un encaste Parladé, es una ganadería diferente y un encaste particular y cada una está en su momento.



P: Es que ya casi no se habla de encaste, casi estamos ya hablando de troncos.

R: Claro, las ganaderías salen del mismo tronco pero cada ganadero le va imprimiendo su propia personalidad. Yo creo que ya no debemos pensar en encastes porque de una o de otra forma cada ganadero ha cruzado su genética y ahora hay que ir analizando tarde tras tarde lo que da de si cada ganadería.



P: Siendo una mala corrida de toros la de Partido de Resina, vimos a su paisano Ritter con una gran actitud.

R: Muy buena. Creo que él ya está probado en su valor y en sus formas, únicamente necesita un mayor rodaje, era la cuarta corrida que toreaba como torero aquí en España y de las cuatro corridas cuatro han sido en Madrid, así que no tiene el bagaje que todos necesitamos, pero me da alegría pensar que una base fundamental del toreo es el pilar del valor, y que cuando uno tiene ese valor ya puede ir creciendo de corazón.



P: No nos disgustó tampoco dentro de la ternura que tiene, la decisión que tuvo Cerro.

R: Los Cuadri no dieron prácticamente juego, fue una corrida con muy poquita casta. Algunos toros con esa poca transmisión que tienen, el momento de la embestida, es fundamental ese movimiento que tengan; sobre todo ese tipo de toros del que el aficionado está esperando que tengan esa agresividad en sus embestidas, ya sea para bien o para mal. El movimiento es una particularidad que todos estamos buscando para que haya espectáculo y el torero se pueda medir ante las adversidades que el toro le presente; pero si no tiene esa adversidad se queda en nada.



P: Dentro de la permisividad, la de Adolfo Martín fue un fiasco.

R: Hubo un momento que me no disgustó, que tuvo opciones y que podía haber evadido. Queremos más espectáculo y tristemente no lo hay, pero dentro de eso me pareció que con Escribano hubo un momento muy importante. Los dos toros de Castella fueron infumables y no tuvieron ninguna opción, pero hubo un par de toros que se dejaron y no parecían de ese mismo encaste; el último toro de esa corrida, si tuvo ese temperamento y esa casta que son el signo particular de esa ganadería.



P: Y la suerte de encontrarse con un Escribano, lo mismo que los otros con un Castella en estado de gracia que posiblemente no brillara para triunfar pero que no devolvió ni un ápice del gran triunfador que ha sido y luego Urdiales que de uno en uno dibujó, pero en Madrid lo que hace falta es ligar.

R: Si le puedo poner un pero a la actuación de Diego Urdiales, que hizo cosas muy bonitas y la gente las aceptó, fue que le faltó un poco de ambición, porque es verdad que el toro pedía esos tiempos y él se los daba para hacerlo bonito. Si él no se hubiese conformado y se hubiera auto motivado, eso hubiera cogido una dimensión muy grande. No quiero ponerle pegas, esto es una crítica positiva para que se vea que él lo tenía y lo podía hacer un poco más ligado para producir lo que todos esperábamos.



P: Lo de Castella, suponemos que está de acuerda en la solvencia y madurez de una figura del toreo en una tarde totalmente a contraestilo.

R: Sí, sobre todo teniendo en cuenta que los dos toros que le correspondieron no sirvieron para nada y sin embargo él estuvo centrado y estuvo exponiendo, sobre todo con ese segundo que le permitió el arrimón.


P: De la de Miura al final hubo solo dos toros, cuarto y sexto que salvaron un poco la semana y nos quedamos con el regusto de esa faena de Rafaelillo.

R: Lástima de la espada pero ahí hubo ese toro cuarto que se venía de largo con esa distancia que le dio y le permitió torearlo de una forma distinta a la que se está acostumbrado a ver torear ese tipo de toro; más a la defensiva y ese toro tenía un sello muy diferente, embestía muy despacio e iba detrás de la muleta hasta donde la llevaras y eso le permitió a Rafaelillo quitar esa forma dura de plantearse más forzosa por lo que está acostumbrado a torear esa clase de hierros que es más a la defensiva. Fue una alegría ver a un toro embestir de esa forma. El sexto tuvo algún momento importante, pero cuando esos toros tocan muleta en algún momento, se orientan de una forma impresionante y esa faena que empezó yendo bien acabó de cayendo de una forma tremenda.



P: A Serafín da la sensación de que le faltó también ambición o le sobró embalamiento.

R: Creo que ahí fue más ganas y deseo y con ese deseo atropelló un poco la cosa. Fue en un momento en el que lo tenía todo; el escuchó esos olés impresionantes; luego por ese afán de quedarse en el sitio, no le dio distancia y ahí el toro ya tocó la muleta y empezó a tocar repetidamente.


P: Llegó la de la beneficencia que el mismo día que se anunció se acabó el papel. Nos da la impresión que el primer toro le cogió a El Juli un poco en frío por la apertura de plaza.

R: Creo que fue una lucha que tuvo El Juli. Ese toro fue un toro muy bravo, encastado y repetidor, y así mismo me parece que El Juli estaba presionado por Madrid. Para mi gusto y visto de la barrera; que desde la barrera los toros se ven diferentes; con lo figurón del toreo que es El Juli, me pareció que debería haber tenido algo más de poso y serenarse un poco más con ese toro para no meterse en la olla a presión que tenía ahí en ese momento.



P: La corrida fue mansota, mala y deslucida pero los dos grandes toreros del cartel, parece que se conformaron con que fuera mala; se taparon y justificaron.

R: El Juli en ese primer toro dio todo lo que tenía, luego en los otros dos no tuvieron opción. El quinto fue un toro demasiado fácil y no decía nada; en vez de Victoriano parecía de El Pilar, por la propia arquitectura del propio toro, ese toro sin la personalidad del primero no dice nada. Los toreros se estrellaron. Creo que hubo actitud, sobre todo en el caso de Perera que en sus actuaciones en Madrid, es el primer año que todo el público dice que los toros no le dejaron jugar en el sitio que él está acostumbrado, en esas distancias cortas donde el luce impresionantemente como un torerazo.



P: La corrida de Victorino se ha llevado todos los palos del mundo; salieron esas alimañas con las que antiguamente los toreros vendían el salario del miedo e incluso cortaban orejas, pero aquí faltó lidia.

R: Era una apuesta muy fuerte en Madrid. Se le juntaron los toros a Victorino, yo recuerdo que en años pasados el ganadero apostaba por un toro y echaba ese toro adelante, pero creo que en las ganaderías entran vacas nuevas, entran otros sementales y tiene uno que empezar a buscar vacas y los sementales que vayan ligando y a veces no los hay. Cada día las ganaderías pasan por tiempos difíciles y las vacas buenas tienen ya 14 o 15 años y ya no paren más. Creo que en esta corrida se le juntaron todas esas cosas, que fue una corrida dura para Victorino y pensó que era la primera toma de contacto, que los otros toros saldrían mejores y cuando se dio cuenta esos dos toros fueron los más relevantes y no pasó más. Si esos dos toros salen en otro lugar seguramente los hubiera aprovechado mucho más, pero es que es así tristemente.



P: Nos da la sensación de que El Cid no estaba para aprovechar ni ese ni el toro del aguardiente.

R: El Cid es un torero muy importante, que ha toreado muy bien, pero la moral es muy importante también; hacen falta más argumentos en esos momentos puntuales y necesitas algún aliciente para venirte arriba y ponerte nuevamente al control. Recuerdo que el año pasado con Talavante, la corrida no fue buena pero la propia gente le echó para adelante, los seis toros en Sevilla de Manzanares y en el último momento una gran ovación... Esos son momentos que a uno le motivan y yo eché en falta eso.

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