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Punto en boca

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Mi historia de hoy, como lunes, va de toros, y por supuesto, de Sevilla.


Sevilla va viendo la luz al final del túnel, si se quiere tenue.


Artísticamente cada tarde se ha cortado una oreja,a excepción de este lunes, de esas de ITV, ha habido una buena corrida de Fuente Ymbro, Manzanares tira del carro y Ventura consigue la 10ª.


El no hay billetes del sábado suma otro al del Domingo de Resurrección, los ¾ de ayer son un buen indicio, como que en los festejos teloneros de miércoles y jueves, entre mexicanos (han desembarcado medio millar de ricos aztecas) y partidarios de Ricardo Gallardo-Fuente Ymbro (el guiño torista del umbral del abono) se hayan cumplido las expectativas que tampoco eran excesivamente ambiciosas.


Todo ello contrasta con la muy floja del viernes –buena fecha de toros, sin excusa de feria en el Real y prendiendo luz en pruebas los farolillos- con tres toreros genuinamente sevillanos : El Cid, Luque y Pepe Moral que conjugaban Puertas del Príncipe, consolidación como uno de los toreros relevantes de 2014 y el torero revelación con dos orejas a un sobrero del Conde de la Maza el día del Corpus y 1 en Madrid más vuelta al ruedo el día de La Paloma; además con el plus de debutar en abril. Sobre 3.000 personas.


Todo ello nos lleva a la historia de hoy, taurina por supuesto, en clave de análisis sobre un hecho que muchos hemos comentado desde hace tiempo, mucho tiempo, la referencia es cuando Romero, Curro Romero, en su apogeo, se anunciaba en el Corpus y había medio aforo, y es la particularidad de la afición local, extrapolable a toda Andalucía si tomamos como señuelo los ocasos de Jaén, el hundimiento de Córdoba, el languidecer de Almería y Jerez, y extrapolando los casos puntuales de Huelva y Granada sin José Tomás y el fórceps del sábado de Gloria con un lleno ficticio en Málaga.


Si focalizamos en Sevilla, que es lo que nos ocupa, pase que hay una gran divorcio entre Empresa y “afición” (entre comillas), que público en general no es afecto a los Camorrea, no lo comparto, pero démoslo por bueno; que los precios son muy altos- esa es una gran verdad-, que Andalucía está como está –con crisis y sin crisis-, que una feria sin 4 figuras es menos feria y que las combinaciones pueden ser manifiestamente mejorables….¡vale! Y la comodidad de la televisión. ¡Perfecto!

Después de todo ello habrá que cuestionar, sino la cantidad de afición, sí la calidad de la misma. Calidad en cuanto a pasar por taquilla que contrasta con la gran cantidad de colmaos, tabernas, barras de bar y mentideros.


Porque miren, para meter poco más de 10.000 personas en una plaza a base de las tres más grandes figuras del momento no hace falta afición, hay público, más que suficiente. Pero para ello hacen falta cartera, mucha, y , hoy en día, ganas de perder dinero.


Pero por encima de todo hace falta “el AVE”, la más grande figura para las ferias del sur.

Punto en boca.


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