De resacas, de elecciones y fútbol

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El día después de las elecciones andaluzas con más de lo mismo, la misma sopa, más clarita en el bipartidismo eso sí, esta vez, con tropezones que no espesan pero entretienen la cuchara.


Un contradios, se proclama el progresismo desde el más duro conservadurismo. Más de per y eres. Sarna con gusto no pica, esa es la esencia de la democracia donde se legitima la versión política de la eutanasia.


El Barça-R.Madrid, fue lo que fue. Ante todo una fiesta del fútbol en el que, dentro de la tensión extrema por rivalidad máximo, hubo comportamiento deportivo entre jugadores y la afición. Como si la ley antiviolencia en el deporte pendiera como espada de Damocles y empezara a surtir efecto.


Y al fondo la final de la copa del rey y los incidentes previsibles.


Una ley antiviolencia que prohíbo todo aquello que pretenda humillar y vejar, agredir, física o verbalmente, por acción u omisión de los responsables deportivos de mantener el fair play, que se ve, además, arropada por la sentencia del TS dictando duras penas a los indigentes mentales que protagonizaron el escrache en el parlamento de Cataluña, en aras de invocar la preservación de la integridad e identidad de las Instituciones, y nuestro himno y el Rey son las del más alto rango.


Los ejemplos cunden, a la amenaza de Sarkozy de suspender cualquier partido en que se pitara “la marsellesa”…..

Mi historia de hoy viaja hasta Corea del Sur:


Resulta que el jugador de baloncesto Davon Jeferrson, americano y jugador del equipo surcoreano de los Sakers comenzó a realizar ejercicios de estiramiento con los cascos puestos mientras sonaba el himno nacional de Corea del Sur.


La historia, ejemplar, es que independientemente de la sanción o proceso abierto por las autoridades, su equipo, por convicción y para evitar responsabilidades subsidiaras lo ha expulsado del mismo. No volverá a jugar con los Sakers, ni, por supuesto, ni pisar una cancha surcoreana.


Esa es la responsabilidad que hay que exigir a los clubes y presidentes.

Y no es que paguen justos por pecadoras aficiones, es porque a lo peor hay que contemplar la figura penal del responsable pasota la de inductor pasivo.

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