Enrique Ponce: "Cuando noté el dolor en el cuello creía que me mataba el toro"

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Enrique Ponce: "Cuando noté el dolor en el cuello creía que me mataba el toro"

Autor de la mejor faena en Fallas en lo que supuso su 38ª Puerta Grande. Enrique Ponce se entregó en Valencia a su profesión y a su plaza para dibujar una gran faena rubricada con una gran estocada. El percance compartió el triunfo de sangre y dos orejas. El maestro de Chiva habla del momento de la cogida, la cornada y recuperación con optimismo. Declaraciones profundas y de torero que han provocado un momento mágico en La Divisa en su conversación con Pedro Javier Cáceres.

Pedro Javier Cáceres.- Un fenómeno de la naturaleza, un lujo recibir en La Divisa al autor de la mejor faena premiada por el jurado, el maestro Enrique Ponce, buenas tardes.


Enrique Ponce.- Buenas tardes Pedro.


PJC.- Torero a la fuga. Nos pusimos traje y corbata para ir a verte a la Casa de la Salud y cuando llegamos te habías ido.


EP.-(Risas) Fue justo cuando tuve el traslado, me llevaron a Madrid para la operación de la clavícula que me hizo Villamor.


PJC.- El doctor Villamor nos ha dicho que ha ido todo perfecto, extraordinario, pero que hay que ser prudentes.


EP.-Sí, a mí ahora me preocupa más la cornada que lo de la clavícula, porque la cornada es donde estoy muy dolorido y ahora mismo estoy hecho polvo. Ya habéis visto el parte. Me entró el pitón y es un milagro como me dijeron los doctores, no entienden, no hay explicación médica para entender que entrara por ahí y salvara las arterias. Los nervios del brazo, el pulmón y que se quedara a un centímetro de la yugular. Creo que la mejor faena la hizo Dios ese día.


PJC.- Es que Dios es buen aficionado y quiere seguir viéndote. Además se lo dijo el abuelo, a mí se me saltaron las lágrimas cuando te dirigiste a él.


EP.-Aquello tuvo muchas connotaciones emocionantes. Era la primera tarde que toreaba con su ausencia y se merecía el brindis de ese toro. Con todo lo que sucedió tuvo una carga emotiva enorme, pero había que matarlo.


PJC.-Claro. Hay otras veces que te cogen de lila, a ti es difícil por tu maestría. Pero esta vez es cuestión de mala suerte, lo primero que te da es un puntazo que te derriba.


EP.-Así es. El toro me coge en el embroque al entrar a matar por la pantorrilla y me cuelga del pitón. Ahí me quedo prendido. Cuando metí la espada creí que pasaba y es cuando noto que el toro me coge, me cuelga y me quedo a su merced. Milagrosamente pasa lo que pasa, pero la paliza es tremenda y ahora ya te digo, tengo problemas para mover el brazo por el golpe en los nervios y eso necesita reposo.


PJC.-Estas en casa con la mejor medicina que es tu familia. ¿Qué te ha dicho Paloma?


EP.-A Palomita le he dicho que me he caído, la pobre está asustada porque me ve todo el cuerpo morado, que no me puedo mover y Bibianca la pobre no entiende que no la coja en brazos.


PJC.- Y Paloma tu mujer, que para casa imagino.


EP.-Pues con el susto sí. Esta muy asustada pero bueno.


PJC.-Ahora son momentos de reposos y de volver a la cara del toro otra vez. Oye, trigésimo octava puerta grande. La puerta de la enfermería, cuando se cortan las orejas cuenta eh.


EP.-¡Claro que cuenta! Cuando yo vi los dos pañuelos entré al quirófano de otra manera, por supuesto.


PJC.- ¿Qué te han dicho los médicos? Especular con Sevilla es tontería ¿no?


EP.-Es muy pronto Pedro. El primer día todavía no me habían operado de la clavícula pero estaba con los calmantes y todo y me veía mejor, ahora estoy dolorido y muy cansado. Yo creo que va saliendo la repercusión de lo que ha sido la cornada realmente. Yo al principio pensé que la clavícula era lo peor pero ahora mismo lo que veo que va más lento es la cornada. Hablé con el cirujano, Cristóbal Zaragoza, y se lo comenté, que me dolía todo, el pecho, el brazo... y me dijo que era demasiado, que no sabía lo que me había formado. Me dijo que era normal que me doliera porque la cornada fue muy fuerte y que estuviera tranquilo y me recuperara. Al principio pensaba que se me iba a curar pronto pero es que ahora mismo estoy destrozado.


PJC.-Si es que no han pasado ni cinco días Enrique, estáis acostumbrados a heroicidad pero está muy reciente. No se le puede quitar importancia a lo que ha ocurrido.


EP.-Lo que pasa es que una cornada que entró en el pecho, es muy complicado. Yo te digo una cosa Pedro, creía que me mataba. Cuando noté el pitón dentro y vi que me dolía hasta el cuello... es una cornada mortal.


PJC.-Además es que estando en la arena no tienes defensa.


No, defensa ninguna. Cuando un pitón entra en el cuerpo ya estás en manos de Dios, y sobre todo cuando entra en esa zona, es un milagro.


PJC.-Oye, ¡vaya Fallas! Si esto sigue así como ha empezado con los toros embistiendo, los toreros...


EP.-Pues sí, la pena es que yo no haya podido matar más que un toro. Creo que podrían haber sido unas Fallas históricas para mí.


PJC.-Pero tú ya eres parte de estas Fallas históricas, eres el autor de la mejor faena cuando ha habido ocho o diez para enmarcar.


EP.-No cabe duda, creo que además ha habido hasta épica, ha rozado la tragedia. Es cierto que el toreo está en un gran momento. Lo vengo diciendo hace tiempo, es verdad que estamos atravesando una crisis también en el país importante y el toreo se resiente mucho pero creo que estamos en un gran momento y creo que estas Fallas han sido testigo de ello.


PJC.-Enrique, a mejorarse.


EP.-Muchas gracias Pedro, y un abrazo muy fuerte a toda la gente que se ha preocupado, que ha sido mucha.


PJC.-Poco para lo que tú te mereces. Un abrazo, buena tardes.


EP.- Gracias Pedro, un abrazo.





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