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Crónica 23ª de abono

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Crónica 23ª de abono

¾ aforo. Tarde agradable.


Toros de Montealto: 1º.- inutilizado al partirse un pitón. 2º Se lo dejó todo en el caballo, con todo y con ello fue aplaudido en el arrastre. 3º Devuelto. 3º bis el 6º.- muy noble, sin fuerza ni motor. 5º.- Sin mucha clase pero muy agradecido para el torero con una movilidad noble. Aplaudido en el arrastre. Julio de la Puerta: 1º bis, anunciado 4º. Noble, ½ viaje simple. 4º, sobrero. Poca clase y fuerza. Deslucido. Ventorrillo: 2º sobrero, 6º. Sin clase, movilidad sin ritmo ni son, para toreros con oficio.


Aguilar, otro de Madrid...¡al cielo!

El infortunio no se hizo esperar y el bonito toro de Montealto que abrió plazo se partió un pitón. La ley gitano de no querer buenos principios era la esperanza, hacer de la necesidad virtud. Estaba por ver.


Capea corrió turno y salió el anunciado 4º, el remiendo de Julio de la Puerta. Cinqueño pero bien hecho. Serio pero con hechuras. Capea lo lanceó con oficio. El toro se fue suelto en el caballo. Aguilar consumió su turno de quites con brevedad. Replicó Capea. Viaje no muy largo en el contexto de nobleza tenía el toro. Capea lo pasó con limpieza por el derecho. Tocó el izquierdo, también; con oficio. Se fue parando según se le obligaba. Concluyó de media tendida y 2 descabellos.


El 4º fue el 1º sobrero reseñado, igualmente, de Julio de la Puerta. Un cinqueño muy agresivo por delante dentro de un esqueleto de toro bravo, de lidia, ¡vamos!. Protestado por flojo. El animal quiere pero no puede, poca clase. Capea se justificó, por encima del toro. Se prodigó con los aceros.


Aguilar, además de lancear con limpieza le ganaba un paso al toro en su saludo. El toro volvía bien y tomaba el capote. Bien hizo la suerte y se agarró Fco. J. Sánchez a toro arrancado y empleándose. Derribó tras unos largos segundos en el peto para seguir encelado con el caballo. Ahí se lo dejó todo. Llegó a la muleta amortizado. Intentos de Aguilar para abreviar, sabia decisión. Pinchazo y estocada. Toro rodado.


Toro amplio, alto, largo, metido en carnes, fue el 5º, de Montealto. Perdiendo manos al salir del caballo, toro al trote, sin humillar, pasando, pero con movilidad y agradecido para el torero. Aguilar lo ve, lo aprovecha y le pasa de muleta, por el derecho, con son y buen aire haciéndose ovacionar. El torrero crecido va cuajando un trasteo de menos a más en intensidad con mucha cabeza y construcción, dosificando y achicando los espacios muertos. Torera actuación rubricada con un espadazo que valió una oreja nada discutible.

Ritter se fue a los medios, capote a la espalda para hacer su quite al toro anterior de Aguilar. Quietud y valor.


El 3º lucía 2 puntas. Síntomas de descoordinación o problemas de vista. Pierde manos. El Presidente se precipita y saca pañuelo verde. Luego, al instante, se corrobora que acierta.


Corrió turno Ritter y salió el anunciado 6º. Embiste por abajo, tanto que pierde las manos. Las fuerzas no le sobran y Ritter opta por la brevedad. Se resiente de esas pocas fuerzas en el caballo. Un quite de Capea, testimonial.


Toro de clase pero sin gota de fuerza para desplazarse. Ritter apuesta por la corta distancia, un atisbo de arrimón, pero el animal no ofrece ninguna emoción. Lo mató por arriba.


El 6º fue el 2º sobrero, de Ventorrillo, repescado de la corrida del martes 20, la suspendida por toreros en la enfermería. Hubiera sido el 2º de David Mora. Un zambombo que en septiembre cumpliría la edad.


Toro bruto, va y viene, sin pausa ni criterio. Ritter no lo gobierna pese a su entrega y todo se desarrolla en una toma y daca y un suplicio a la hora de matar. 2 avisos y punto en boca. Demasiado tiene el torero en lo alto como para decirle nada. Respeto...pero, pero....


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