Crónica 25ª de abono

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Crónica 25ª de abono

Corrida de toros. Lleno técnico
Toros de Adolfo Martín. 1º.- Probón, de embestida desigual, buscando lo que se dejaba atrás. 2º.- genio sin fuerza, defendiéndose. 3º.-poco toro por fuera nada por dentro. 4º.- manso. 5º manejable mansedumbre. Gran ovación. 6º.- pues habrá que decir que era bueno

Tobillero salió el 1º en el capote de Antonio Ferrera. Cumplió en el caballo, sin mucho celo para venirse alegre, de dentro afuera, en banderillas; Ferrera se hizo ovacionar en los tres pares. En la muleta, el torero probó por los dos pitones saliéndose a los medios. Con la derecha tomó discretas precauciones ante el acostarse del animal. Después, mayor firmeza en el embroque para rectificar posición a la salida. Por el pitón izquierdo el de Adolfo probaba una barbaridad, viaje corto, revolviéndose, aconsejó a Ferrera tirar de oficio y taparse. Intentó, otra vez, el derecho con el toro paradote y a la espera. Pinchazo y estocada.


Dos velas, 498 kilos pero con presencia. Ferrera brilló con el capote con dos chicuelinas, dos medias y un recorte muy torero. Y un remedo, ala relance de echarse el capote a la espalda para dar salida al toro, suelto, tras la segunda vara. Entró Urdiales en su turno. Buen tercio de banderillas, fuertemente ovacionado, aunque costó romper el aplauso y un sector ¿adivinan cual? Protestando. El toro medio se tragaba uno, se distraía, volvía y no se cansaba de jugar al escondite. Ferrera aprovechaba los viajes menos malos para estirarse, mejor por el izquierdo. Tocó, Ferrera, todas las teclas sin lograr del mellado piano, no ya una composición, sino una media docena de acordes. Lo pinchó.


Muy en tipo el 2º quedándose muy corto en el capote de Urdiales. La desgracia de varas fue un rodeo americano y la lidia de aquella manera y el toro ¡una prenda! Llegó a la muleta frenándose, perdiendo las manos, sin fuerza ni raza para desarrollar su genio. Urdiales anduvo afanado, alrededor, para ver por donde le podía meter mano. Lo mató de estocada casi entera con habilidad.


Salió el 5º y todo pintaba igual.Pero algo le vio Urdiales que se dispuso a brindar al público. El toro, con paso cansino, la tomaba a media altura, lo que aprovechó Urdiales para hacerse aplaudir con la izquierda. A derechas el torero hacía el esfuerzo e intentaba componer. Volvió a la izquierda y consiguió que el toro la cogiera tres veces para pasarlo con limpieza y pulcritud. Después, dos gustándose, o tres, quedándose en el sitio y rematando perfecto. Gran mérito el del riojano que alentado redobló el esfuerzo para finalizar con ambiente. Lo pinchó. La ovación al toro, de vergüenza ajena, ¡que lástima de plaza! supusieron los pitos al torero enjugados mínimamente con alguna palma. ¡De sainete!


Perera sorteó para 3º un toro anovillado con la bula del hierro, dos cuernos, eso sí. Poco y menos hubo en los primeros tercios. El toro tuvo en la muleta medio viaje sin clase alguna. Porfió Perera, sin aburrirse, para sacar un par de naturales y algún derechazo. La disposición hizo que se le respetara y tras matar de una estocada entrando con decisión fue ovacionado.


Cerró espectáculo, es una forma de hablar, un bovino de 590 kgs. Blando de manos pero duro de cuello. Perera también brindó. Toro queriendo pero mermado de casta la tomaba gracias al mando y autoridad de un Perera firme, quieto y cerebral para dominar los toques y los tiempos. Lo mejor del toro era que humillaba; por el derecho.


El izquierdo lo exploró Perera y lo dominó con poso de gran figura.Estocada arriba. La culminación de un torero: Miguel Ángel Perera.


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