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Crónica Corrida de Beneficencia

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Crónica Corrida de Beneficencia

Lleno de "No hay billetes".
Se han lidiado seis toros de Alcurrucen: muy desigual de hechuras y tipos. Asequibles pero sin romper, menos el 5º, bravo y 6º encastado, entre genio y casta. 1º Noble, con clase; justo de trapío y fuerza. 2º Bueno hasta ser pronto sometido en demasía para defenderse y rajarse. 3º Mansote, transmitiendo poco, manejable, no de triunfo sí para andar de otra forma. 4º Noblón, poca chispa, le faltó romper. 5º Rompió en la muleta, bravo, codicioso y humillando hasta acabarse. Aplaudido en el arrastre. 6º Encastado.

El Rey presidió la corrida desde el Palco Real. La ovación es de las más duraderas, intensas y sentidas que se conocen, y unánime; hasta aquellos que son de la cuerda guardaron respeto, aunque solo sea porque en cuanto a la Tauromaquia se refiere ha sido un defensor, práctico, sin complejos y sin rodeos, sin esconderse.


Esperemos que desde su nuevo status, le volvamos a ver a menudo por Las Ventas, como frecuenta su hija la Infanta Elena, y de paso inculcar a su hijo el amor a esta Fiesta genuinamente española, algo más allá del respeto que, por supuesto, se le supone.


Gracias Majestad, y ¡hasta siempre!




El Juli y Talavante brindaron al rey los primeros de sus lotes. Fandiño no lo hizo ¡A lo mejor le mandó un mail!


Salió el 1º. El de Alcurrucén no andaba sobrado de carnes, 513 Kgs. Sí se tapaba por delante, por los cuernos, la cara era lavadita. Ni que decir tiene que se protestó, además perdió una vez las manos y ¡cómo no! Era toro de El Juli.


El Juli que, por cierto, se estiró a la verónica con temple y largura para escuchar una ovación. El animal destiló clase y humillación.


Salió del caballo perdiendo manos y el Presidente sacó pañuelo blanco por el esperado verde provocando el ruido de la hinchada acostumbrado.


Todo fue silencio cuando Fandiño se pasó los cuernos por la faja en un quite capote a la espalda.


Replicó El Juli, y antes de dar un capotazo volvieron los incordios, gritos de ¡ladrones, ladrones!, la revienta había estado toda la feria esperando este día.


Con lo que no contaban era con un Juli espléndido en quite variado y un resto de la plaza sensato y cabal que les contrarrestaba a cada berrido o rebuzno que proferían.


El toro en banderillas había tenido el mismo buen comportamiento que en el capote.


Con las fuerzas justa y mucho temple en la embestida permitía a El Juli ir construyendo una faena de trazo suave y limpio por el derecho.


Al natural quiso obligar más y llevarlo más largo, pero el toro, aun respondiendo, acusaba su merma.


Se recreó, después, el madrileño en redondos con asentamiento de plantas y más erguido que de costumbre, rematando las series de forma variada e impecable.


Breve, pero intenso, arrimón final sin enmendar terrenos y quizá abusó de prolongar en exceso la faena a toro tan exprimido como agotado. Estocada contundente, pasada, como es costumbre.


No estaba conforme D. Julio (Julito para los del "7", con haber mantenido un toro de gran clase en el ruedo que ante la petición unánime de la oreja tanto retrasó la concesión (en el tipo de la casa) que hubo que parar a las mulillas para poderla cortar.


Y se montó el lío. Bueno, lo quisieron montar, estaba en el guion. El Juli se fue con su oreja y con el reconocimiento de más de 23.000 gentes de bien.


Muy soso el 4º, la alegría llegó a los tendidos en el quite de El Juli, en dos tiempos, o fases, una por chicuelinas de gran ajuste y otra de verónicas mecías y sentidas abrochadas con una media espléndida.


Volvió a entrar Fandiño en su turno para interpretar la tafallera con chicuelina y ser muy aplaudido. No así un tercio de banderillas desafortunado.


Toro noble, sin mucho celo ni clase pero viniéndose a la muleta mandona, a la vez que sutil del de Velilla. Más acoplado por el derecho.


Firme de planta, muleta arrastrando, ¡un palo! en el cambio de mano, fue de menos a más favoreciendo a su oponente carente de chispa. Bajó el nivel por coger otra vez la izquierda. Gran borrón con la espada, media muy atrás y la venganza de los necios. Rebuznando ¡oreja, oreja!


Estando por encima del toro, lo cierto es que tuvo que apretar más. Quizá para esta reaparición, tras 2 años, la oreja le era suficiente, pero el conformismo no es moneda que use El Juli.


Fandiño se encontró de salida con un 2º que dio pocas facilidades para lucir en el capote. Sí brilló el picador Manuel Bernal en sus dos puyazos.


Entró Talavante al quite: dos y la media; sin más.


Toro sin definir, torero a a los medios; de primeras. Se vino como un expreso el de Alcurrucén, lo aguanto, impávido, Fandiño y le enjaretó cinco redondos con buen aire. Rompiendo, el animal, pronto, queriéndola por abajo, pero limitado de fuerzas cuando Fandiño le obligaba en demasía.


Pronto fue cuando se quedó sin toro, que, aun queriendo embestir, ya tendía a defenderse para terminar rajado. Estocada.


5º Alcurrucén, en tipo. Con el ADN Núñez. Se fue suelto en capotes y de los caballos. Tan D.O. Núñez que en la muleta empezó a romper con codicia y humillando. Fandiño le aguantó y lo pasó en tandas largas, limpias, bien rematadas, algo ligeras de trazo.


Algo atacado, con gran disposición, eso sí. Todo por el derecho.


Con la muleta en la izquierda se templó. La segunda serie tuvo pureza, el público estaba entrando en faena ¿por qué volvió al pitón derecho y acortó distancias? Necesitó alargar la faena con el toro paradote que apenas le dejó dos bernadinas que se agradecieron sin gran vehemencia. Se lo jugó todo en la estocada, también algo pasada pero contundente, y cortó la oreja.


Media se la debe a El Juli, como éste, otra media a la intifada.


El 3º era feo, alto de cruz, largo, pesado. Se frenó en los capotes. La lidia fue deslucida, más si se marraba en banderillas (¡o se rejoneaba!).


Sin probaturas, Talavante se fue a los medios con la izquierda armada. Atisbos de probar con la derecha al tiempo que el viento molestaba para desistir. El toro no era claro, ni él tampoco terminaba de verlo incluso amagó con ir por la espada. Una serie más, de trámite, y ¡casi enseña el toro por el derecho!,. Mató de una atravesada, poco resultona.. Necesitó de 4 descabellos.


Manseó el 6º, de salida. Poco pasó hasta que Juan José Trujillo cogió las banderillas que provocaron saludara. Toro encastado, más genio que bravura, más de público. No quería nada por arriba. Talavante anduvo compuesto (¡que le vas a decir al hombre!) y volvió a matar deficientemente y descabellar errado.


La tarde y su feria, pedían menos tila y más adrenalina.


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