Roca Rey revienta la Feria del Caballo con cuatro y un rabo

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TEXTO: EMILIO TRIGO / FOTOS: SARA DE LA FUENTE

El Juli, Alejandro Talavante y Andrés Roca Rey trenzaban el paseíllo en la segunda de la Feria del Caballo de Jerez de la Frontera en la tarde de este viernes. Se lidiaba un encierro de Núñez del Cuvillo. Roca Rey firmó una tarde inolvidable con cuatro orejas y un rabo. El Juli se llevó una oreja del primero y saludó en el cuarto. Por su parte, Talavante se mostró dubitativo y no tuvo su tarde.

El primero, bien hecho aunque algo gordote, salió andando, enterándose de donde estaba y demasiado mirón a tablas. Tuvieron que ir a por él los de plata para provocar la fría salida del Cuvillo y al final El Juli con paso firme se fue dispuesto a lancearlo. El madrileño conformó un buen recibo por verónicas ante la mansita embestida del abreplaza. A este, se cuidó en la única vara que tomó y llegó a banderillas con movilidad. Por cierto, con los palos saludó José Mª Soler. Brindó El Juli en los medios al respetable para comenzar posteriormente con poderosos doblones por bajo. Con ese mandón inicio se hizo el dueño de la desclasada embestida. Mejor el pitón derecho que el izquierdo, por ese lado la tomaba abajo y con profundidad. ‘Miraflores’ seguía los vuelos sobre todo para los adentros dando Julián mayor trazo y longitud al toreo fundamental. Todo aderezado por la ligazón, que a veces era casi sin soltar la acometida del Cuvillo en una especie de carrusel sin fin. A izquierdas, el toro protestaba un poco siendo su viaje más corto y deslucido. En conjunto faena inteligente y sin apretar del todo a su antagonista al que toreó a placer. Estocada algo trasera y oreja.

Serio el chorreado segundo de la tarde con dos puntas muy finas. Dio la sensación de estas desfasado de movimientos o perder el bulto por la vista. Talavante se estiró a la verónica pero sin caldear el ambiente perdiendo el toro las manos después del saludo. El primero del lote del extremeño derribó al piquero con suma facilidad y sin castigarlo nada. ‘Pantomima’ llegó sin definir al último tercio aunque mostrando que no iba a tener mucho fuelle. De hecho, claudicó en un par de ocasiones mientras se bregaba con él. Talavante estuvo fácil ante la insulsa y deslucida embestida del Cuvillo al que muleteó principalmente por el pitón izquierdo. Naturales desangelados con la protesta del astado incluía, lo que hacía del pasaje un toreo vacío. A derechas algunos de igual metraje y alma inocua. Poco que decir en una labor que no pasó de correcta ante un toro que no dijo nada. Silencio.

Roca Rey, recibió al tercero con variedad capotera mezclando las verónicas a compás con las chicuelinas ajustadas y el remate a pies juntos. El peruano comenzó así su rodillo con el percal, puesto que el quite fue un compendio de suertes con el capote. Chicuelinas, tafalleras, orticinas y caleserinas en su mayor esplandor que levantaron al público jerezano. Antes un puyacito que cumplió el trámite. Roca brindó a Jerez en los medios para comenzar con un inverosímil cambiado por la espalda. Muletazo que sorprendió tanto que la plaza no supo reaccionar de lo vivido. Andrés tejió una faena fiel a su personalidad arrolladora llevando al toro muy cosido y siempre tirando de él para adelante. Todo con suavidad mandona y muleta alquimista que inventaban sobre la marcha cualquier trance. Lo mismo lo enjaretaba por la espalda que por la bragueta, abrochando con pases de pecho de enorme dimensión. Se volcó todo el astado hasta llevarlo al infinito. Labor muy cambiante de terrenos puesto que al principio cantó el Cuvillo a buscar los terrenos de chiqueros y después terminó sucumbido ante tanto poder de Roca Rey. El peruano vio toro en todos lados, le sacó más virtudes que defectos y puso todo lo que le faltó al manejable tercero. Espadazo y dos orejas de ley.

El cuarto tuvo más cuello que el primero de la tarde y también fue más alto. Toro que no permitió el lucimiento con el capote en el recibo del madrileño. Embistió sin entrega aunque en el peto le dieron jabón puesto que se quedó dormido en el jaco. Julián comenzó a pies juntos, por alto y muy metido en el tercio ‘obligando’ con suavidad a pasar a su oponente y de paso, dosificando bien la fortaleza de su segundo al que continuó toreando al natural. El Juli le instrumentó varias tandas por ahí ante la sosería del animal y con el pasodoble de fondo. Mucho poder para tan poca transmisión ante un astado que fue muy irregular en su embestida. A veces la tomaba en corto sin protestar, otras no quería aperturas y otras no quería ni embestir. A pesar de tanta complicación el madrileño tiró de técnica en vez de estética e hizo ver que era misión imposible triunfar con él. De todas formas, de no fallar con la espada trasera y el atasco del descabello hubiera cortado un sobrado apéndice. Ovación con saludos.

Talavante soltó un afarolado de pie para recibir al quinto. Chispazo del extremeño que no tuvo continuidad en el saludo por la falta de clase de ‘Fumador’ y que se mermó de poder tras un balancín muy fuerte. Brindó a la parroquia una faena que a la postre, fue similar a la anterior con escasa estructura y sin alma. Todo ante un toro que humilló inicialmente y que después al afligirse protestó al final del muletazo. Abrevió Talavante ante algunos pitos del respetable. Fue patente el conformismo de Alejandro que mostró su pasividad inclusive hasta para utilizar el descabello. Pitos.

Con una tijerina recogió Andrés al sexto al que lanceó por verónicas expresivas pero sin llegar del todo a arriba. Sonó el estribo por las protestas del astado en la única vara que tomó ‘Arrojadizo’. Toro que no gustó en demasía al respetable por la falta de motor y que fue silbado por un pequeño sector de la plaza. Brindó a Calamaro e inmediatamente citó en actitud gallarda en el interior del tercio. Por arriba, sin molestar y acostándose por el derecho aunque Andrés siguió a lo suyo. Le pegó un tirón para afuera y comenzó a torear con suavidad por derecho. Rompió todo para bien en uno cumbre de pecho y al coger la zurda vino el lío. Por ahí, el toro se desplazó con claridad y largura, colocándose para embestir el siguiente. El milagro lo hizo la inteligencia de Roca y el gran fondo del Cuvillo, unido al valor y exigencias muleteriles de Andrés. Brutal su planteamiento en los medios, ‘hartándose’ de torear verdad con los riñones metidos y la cintura encajada. Toreo de cante grande con aqulitada personalidad y titánica capacidad donde el natural llegó hasta donde él quiso que fue tan bello como un atardecer en Sanlúcar de Barrameda. Roca Rey demostró que además de ‘cojones’ sabe torear como el que más y lo siguiente...el toreo fundamental fue una ligazón constante, sin tropezar nunca la muleta y con la planta más erguida que la Giralda sevillana. El peruano finalizó dándole un puñetazo con la espada a su bravo oponente -siempre fue a más- estoqueado al encuentro hasta los gavilanes. Dos orejas y rabo en Jerez y en cualquier plaza del mundo.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Jerez de la Frontera (Cádiz). Segunda de la feria del Caballo. Lleno.

Toros de Núñez del Cuvillo.

El Juli, oreja y ovación.

Alejandro Talavante, silencio y pitos.

Roca Rey, dos orejas y dos orejas y rabo. 

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